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lunes, 15 de abril de 2019

Notre Dame


Despídete de los sueños
de las gárgolas y los vitrales
de la corona de espinas
de la edad media afuera de los libros
de mirar al cielo y encontrar sus  torres
de incluirla en tus destinos

Toda maravilla en la historia
tarde o temprano cae

Llora

Despídete de Notre Dame.

Alicia Salum

martes, 19 de julio de 2016

Cuento de la luna y tú

Sentada sobre la luna
en la esquina del olvido
tu recuerdo:

                  Luciérnaga infinita
                  que brillas en mi noche
                  y sacudes el espanto
                  en la cara de las horas
                  que giran atropelladas
                  entre agujas filosas
                  y tic tacs escandalosos
                 
                 Lluvia fina entre las manos
                 que cura lo que toca
                 brazos
                               piernas
                                              pechos
                 angustia diluida en tu sereno
                 ausencia desahuciada entre las gotas
                 rocío mañanero con olor a ti

La luna no se mueve
mientras te observo
al oído susurra cuentos
la ventana no abre
y sin embargo
ambas sabemos:
                                ahí estás tú

lunes, 24 de septiembre de 2012

Las palabras de Tlatelolco

Cuando decidí abrir este espacio fue con la única intención de reflejar la luz que acompaña a la palabra, fue con el firme propósito de no callar aquello que me conmueve.  Pero hoy no, hoy la palabra no ha sido suficiente y no supera algunos abismos para los que ha sido creada.

Hoy, en la plaza de las tres culturas no  me fue posible asimilar todas las palabras. La literatura que ha rondado aquel espacio se me ha quedado corta, la imagen previa y construida para ella se diluye como un sueño,  lentamente, sin remedio y sin retorno al despertar.

Fue suficiente que estuviera ahí, parada ahí, respirando ahí, mojándome ahí,  para que toda la historia de tantos siglos me cayera limpia, silenciosa y  doliéndome tanto.

Hoy no quiero decir más, solo mostrar lo que vi, mostrar en carne viva las palabras ocultas en todo ese silencio,  en su historia cíclica y poco caprichosa, en su historia egocéntrica, dolocéntrica, en su llanto, en el llanto de tantos, de tantos que han pasado por ahí.


 
 





 



 


 


Memorial de Tlatelolco

La oscuridad engendra la violencia
y la violencia pide oscuridad
para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
Para que nadie viera la mano que empuñaba
El arma, sino sólo su efecto de relámpago.

¿Y a esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el que mata?
¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?

¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguiente, nadie.
La plaza amaneció barrida; los periódicos
dieron como noticia principal
el estado del tiempo.
Y en la televisión, en el radio, en el cine
no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)

No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.

No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.
Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.

Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordamos
hasta que la justicia se siente entre nosotros.

(Rosario Castellanos)

lunes, 2 de julio de 2012

México, país de nobles

Solo vivir en México sin haber estado siempre dentro, pudo ayudarme a entender la contraparte de la palabra noble. No  se trata de cuando se dice que alguien es noble porque obtiene un título por parte de la realeza  o como resultado de haber nacido con cierto linaje, sino de ser noble, del latín “nobilis”, que es interpretado como alguien  conocido o ilustre y utilizado mucho en México como adjetivo sinónimo de generosidad, de tener humildad y capacidad para el perdón. Noble porque viene de una “una familia bien”. Noble, porque  es capaz de dejar pasar una ofensa y seguir creyendo en su amo, en el señor del cual depende todo lo que este noble posee, porque finalmente es este amo el que le da su nombre y lo reconoce como noble y él, por tanto, sería incapaz de morder la mano que le da de comer. Es el noble que pone la otra mejilla después de haber sido agredido y actúa bien, como si nada hubiera pasado, sin condición y sin queja, realizando con gracia la encomienda que su señor le dio.
México es así, un país de hombres y mujeres nobles que perdonan todo y siguen creyendo que el valor del mexicano es hacerse fuerte ante el dolor. Nobles los mexicanos que se vanaglorían de su historia llena de color y de heroísmo, llena de personajes fuertes y generosos que siempre triunfan precisamente por su bondad, como lo hizo con su vida ejemplar el humilde Juan Diego, el indígena chichimeca que tuvo una vida honorable y que siempre actuó con respeto a sus autoridades incluyendo a Fray Juan de Zumárraga, a pesar del mal trato que este le daba mientras no creía en él.
México tiene grandeza histórica cincelada a pulso con pesados ideales que transmite cuidadosa y religiosamente a cada uno de sus hijos. En la escuela les envuelve episodios de su historia con listones tricolores a manera de regalo y mediante actos cívicos y efemérides semanales les infunde los valores patrios con los que crecen, respetando y anteponiendo hasta incorporarlos a su identidad. México conforma un ejército de ciudadanos nobles, de niños héroes a los que les  empachan los ojos  con  historias de tele y sueños como los de Tizoc. Su nobleza les permite seguir aceptado espejos a manera de recompensa por las riquezas entregadas y por si esto fuera poco, terminan dando las gracias y cayendo de nuevo en la trampa pero siempre con el orgullo en alto  porque de tanto recordar y recordar su historia, se les ha ido quedando la memoria manca, manca para salir de sí mismos y dejar  de aferrarse a aquel dicho de que "como México no hay dos", manca para construirse una nueva historia, una propia, una presente y no la de sus antepasados, manca para dejar de refugiarse en su pasado y en la culpa de la autoridad a la que siempre respeta aunque  no le cumpla, manca para asumir al fin su derecho y la posibilidad de equivocarse pero sin retroceso, sin repetir  la historia a manera de neurosis del destino para  ver si ahora sí sucede, para ver si ahora sí voltean a verlos, sin tener que aferrarse más a su revolución centenaria, sin apegarse  al gastado dicho de  "más vale malo conocido que bueno por conocer."
La nobleza de México, poniendo bajo la lupa su compulsión para repetir su historia, ha dejado de ser un casual acontecimiento en donde lo que pase es culpa de todos, de los de enfrente, de las instituciones pero nunca de sí mismos. La nobleza en México es más bien parte de su estructura, el mexicano goza cuando le dicen “eres un hombre noble”, porque su goce se sostiene precisamente en ese bien supremo que es la ley  del padre  y que se encarna en el jefe, en el maestro, en el patrón, en el cura,  en cualquier autoridad a quien siempre pondrá por encima de sí mismo.
México es un país que sueña, que puede y que tiene todo  pero en su nobleza se ha quedado dormido  y por más que su sangre joven le está hirviendo por dentro, por más que lo pellizcan, por más que lo desangran, por más que todos sus hijos le gritan cuánto les duele, México no logra despertar y sacudirse. Sacudirse tantita de esa nobleza que ahora más que una virtud se le ha convertido en estorbo. Sacudirse tantito ese miedo a dejar de ser noble y que se consideren sus actos y sus palabras como si cometiera la más alta traición.

ALTA TRAICIÓN

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.
                  José Emilio Pacheco


INDESEABLE

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.
                                     José Emilio Pacheco

sábado, 17 de septiembre de 2011

Somos Tashingues**

"Arrancaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas quemaron nuestro tronco. Pero no pudieron matar nuestras raíces"
Chilam Balam 

León es uno de esos hombres que, aunque  lee mucho, no se conforma con saber del mundo y modificar su entorno por solo leerlo. Cuando lo conocí, estaba ahí, frente a mi y frente a varios profesores, para hablarnos del tema educativo de moda, de lo que todos esperábamos, de las competencias educativas que han sido nuestro dolor de cabeza desde hace unos cuantos años.

Pero León fue más allá de las competencias educativas, mucho más de lo que puede enseñarse del mundo que ha sido planeado desde un escritorio. Mientras León hablaba, mientras León cantaba, mientras se le llenaban los ojos mirando a su esposa y hablando de su tierra, de sus hijas, de su gente y su pequeña comunidad de aprendizaje, León, un maestro indígena Otomí de Tierra blanca,  nos fue mostrando un panorama nuevo, distinto a lo establecido en el mundo educativo en el que suelo manejarme y distinto al ya viejo discurso de romper paradigmas para el logro del  aprendizaje. Así, con palabras sencillas pero bien puestas, con datos sacados muy lejos de lo que pueden aportar las enciclopedias, fue hablando de competencias, de cómo sus antepasados combinaron los elementos, combinaron el cielo y la tierra, lo divino y lo humano, lo femenino y  lo masculino, armonizando el ser, el saber y el hacer como partes de un todo perfectamente  integrado: 


Con respeto en la mirada nos habló de la diosa azteca Cuatlicue y cómo en ella se representan las dimensiones de las competencias: La enorme cabeza divina representa el saber; mientras que el  collar de manos y corazones representan el ser y el hacer perfectamente armonizados. Con respeto, también  nos explicó sobre la cruz o el acto de persignarse con que se cierran muchas de las acciones y bendiciones que rodean al hombre indígena, no es una cruz cristiana, aunque el fervor a Jesucristo en los indígenas parezca indiscutible, se trata de una cruz precolombina que representa al cielo y  a la tierra, a lo divino y a lo humano y al perfecto intercambio entre ambas dimensiones. La cruz se traza en la tierra y así se propicia la cosecha. La cruz se traza en la masa y en el comal y así se transforma en alimento, la cruz se traza en los bordados y así, el tejido arropa las creencias y las diferencias que separan al género humano. León muestra que la cruz está en todos lados y más allá de las iglesias. León enseña que en su tierra cada quien, hasta el más humilde comparte algo y ese algo tiene un nombre que nos dice mucho, ese algo es una palomita a la que le han llamado "voluntad", todos, hasta el mas humilde lo único que necesitan compartir es voluntad, y así, el día que conocimos a León, nos llenó de voluntades como estas:

Fotografía tomada en la plática sobre "Comunidades de aprendizaje y Desarrollo de las Competencias" llevada a cabo en la Universidad Tecnológica de León en la ciudad de León, Guanajuato en Julio del 2011

León nos enseñó con la mirada mucho más de lo que hizo con el uso de las  palabras, León nos enseñó de cultura y de educación y partió de conocimientos provenientes de culturas lejanas, de los mares fríos más allá del océano y más allá de sus raíces pero retornando a ellas para enseñarnos que es precisamente ahí, en ellas, donde se viven día tras día un "sin fin" de secretos milenarios y un "sin fin" de hilos negros que venimos reinventando. La verdad de su discurso, el poder de su palabra.  Nos enseñó que somos parte de este mundo, aunque a veces lo creemos tan lejano y aunque tengamos la tentación de copiar el de otros lados, nos enseñó que para vivir y educar hace falta más que técnica, más que estrategia didáctica, más que leer y escribir, hace falta más el querer ser y reconocernos e identificarnos y volver y no dejar nunca de lado nuestras raíces.

Finalmente, León nos mostró una poesía Otomí que, en esta fechas patrias coincidentes para mexicanos y centroamericanos, me pareció propicia para compartirles:


" SOMOS TASHINGUES "
Los pueblos indígenas:
No somos la vergüenza de México,
no somos canastas,
no somos escobetillas,
no somos aventadores,
no somos petates,
no somos estropajos,
no somos espectáculo,
no somos fotografía,
no somos artesanías,
no somos folklore,
no somos lástima.
Somos obra del mismo Dador de la vida,
somos sujetos con las mismas oportunidades,
somos la dignidad, igual que todos,
somos Congregacion Indígena Otomi,
una de las 5062 que existen a lo largo y ancho de la República Mexicana.
Somos raíces ancestrales,
somos presente y futuro,
somos costumbres y tradiciones legendarias,
somos fraternidad,
somos mayordomía,
somos flor, copal y canto,
somos presencia de México,
somos cultura en todos los ámbitos,
somos una familia del mundo que vive y se niega a morir,
si, somos Tashingues,
si, somos tu hermano.

Tomado de la congregacion Indigena Otomi de San Idelfonso Cieneguilla, Municipio de Tierra Blanca, Guanajuato.

**El termino T'axingi es Otomi: T'axi = blanco; Hingi= negacion  ( no eres blanco )

lunes, 20 de junio de 2011

Los ciclistas


"Bicicleta con Flores" Maritza Bernal 2009

En León es ya casi la hora de que llueva, pero ya no llueve. Es la misma hora en que los ciclistas retoman su camino a casa despidiéndose del sol.

Cuando llegué,  León ya era la ciudad de ciclistas que es ahora. Era muy raro para mi, que venía de lejos, ver tanta gente en bicicleta pasando junto a los carros y atravesando las principales avenidas de una manera tan campante. Me divertía al escuchar "serás de hule...." o "comes ligas..." de alguno que otro motorista que tenía la mala suerte de encontrárselos cerca, pero luego me angustiaba al recordar que es muy común encontrarlos atropellados con las bicicletas simulando acordeones de papel y ellos lejos, aventados en el asfalto, llorando quizás la pérdida de su único medio de transporte si es que no llorando por la novia o el bebé que venía con él.

León cuenta en la actualidad con más de 80,000 ciclistas y 63 Kms. de ciclovías que los resguardan de la selva del tráfico Leonés. La mayor parte de los amantes del ecológico transporte que no nació por ecológico sino por económico, son obreros de la industría del calzado y sus afínes (curtiduría, cartonería, pespuntería y química) muchos incluso ahorran parte de su salario de cada semana para obtener una nueva bicicleta que los ayude a trabajar o visitar a la novia y los amigos y recorrer quizá hasta 20 Kilometros diarios, siempre y cuando no los atropellen o se las roben, por que sino, sino pasó a mayores, habrá que comprar otra.

Cada mañana cuando salgo, me encuentro a los ciclistas, los veo desde lejos, montados en las ciclovías. Es lindo imaginar que ya corren menos peligro y que hasta me es posible identificar a uno que otro que se me atraviesa en la ruta, podría decir que hasta me alegra verlos, son parte de la ciudad, de la identidad del Leonés y quizá es eso lo que me llevó a escribir hoy y reconocer en los ciclistas, un ejercito antigüo, un principio cultural de esta tierra que me adopta cada día, que no es mía pero en ella vivo y es de los míos y de los ciclistas y tan solo por ellos es digna de dedicarle una poesía:



Anda ciclista,  te espera la jornada
Anda, ciclista, en la canasta tus sueños
Sorpresas la calle te depara.





CICLISTA

A contramano y joven,
el ciclista baja a fondo
la calle que va a la madrugada.
Manos sumidas en infantiles migas,
garganta solapada a la afilada sombra,
sólo su alma, alto en el sueño
pedalea inmóvil, de medio cuerpo olvido,
cadenciosas las piernas,
esbelto de silueta y fácil de designio.
La máquina de gracia marcha sola,
manubrio libre helado de rocío,
tenue animal diáfano y leal
que su jinete sueña
y alimenta apenas
de un delgado equilibrio
imantado a la víspera del este,
ciego y certero bicornio amaneciente,
gamo fino del alma.
Quién tuviera así las ruedas fieles
para encontrar, soñándolo en el filo,él sino.
                                   César Mermet http://cesarmermet.blogspot.com/

domingo, 5 de junio de 2011

Vuelvo a vivir


"Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya"  Séneca

Una muy buena amiga, de esas que uno conoce más cuando ya no se está cerca, me compartió el día de hoy el video que les comparto, es una canción Chilena, del grupo Illapu hecha para su país querido. La idea es que con esa canción yo también recuerde el mío y puedes estar segura  querida amiga de que fue así.

Es para todos los que estén lejos de su tierra, hayan nacido o no en ella, eso es lo que menos importa. Solo es suficiente llevarla en el corazón:


Enamorada
Enamorada hasta los huesos
de un pequeño gigante
Enamorada de  sus pies que moja en el pacífico
Y de sus millones de inquietos habitantes.
Enamorada punto a punto de sus 21,041 Km. cuadrados
Enamorada del café, de  la familia
y los amigos que me ha dado.
Enamorada del calor que siempre me provoca.
Enamorada de sus mangos, de los  verdes con alguashte
Que hoy al recordar me hicieron un  río de agua la boca.
Enamorada del izote, del maquilishuat, del chilate.
Enamorada de un pequeño país y de su historia.
Esa historia  que surge desde el alba  y no descansa nunca
Y me marcó un día para convertirse en mi historia propia.

martes, 17 de mayo de 2011

Déjà vu

El tiempo siempre nos traiciona. Ese tic-tac permanente que recuerda nuestra marcha de manera constante sin cedernos pausas ni un poquito de piedad, ese que nos dice con abierto cinismo que nunca son las mismas flores las que vemos nacer en nuestros jardines, ese que recorre caminos sin pasaje de vuelta, ese  viejo duende que vino hoy para hacerle cosquillas al presente, a picarlo con sus filosas agujas que avanzan ininterrumpidamente siempre a la derecha y que solo hoy, traviesamente, se dispuso a girarlas hacia atrás.
Hoy me hizo sentar frente al mismo aparato de hace muchos años y me hizo sentir lo mismo que en esas noche sentía. Por eso hoy, sorpresivamente me sentí menos lejos, hoy caminé hacia atrás en distancia y en tiempo y disfruté un ambiente conocido aún cuando no lo veía, aunque no fuera de noche, aunque no fuera aquella casa, ni aquel país, ni aquellas poesías. Hoy recordé tantos sueños compartidos no por ser los mismos sino por conocer el sendero donde fueron construidos. Hoy imaginé a un par de muchachos en la RV intentando decir lo que usualmente no se podía. Hoy me supe escuchando. Hoy me supe nuevamente orgullosa y amiga.
Hoy supe que el tiempo no regresa nada, pero de vez en cuando, quizá cuando uno menos lo espera, nos regala poesía:
Tiempo sin tiempo (Mario Benedetti)

viernes, 15 de abril de 2011

Estudiantinas y flores

Hoy es un día feliz en Guanajuato, hoy es viernes de Dolores y como su nombre lo indica, se celebra a la virgen de Dolores. Es una fiesta toda la ciudad. Desde la noche anterior hay música en el Jardín Unión y los enamorados compran y se regalan flores, si te regalan una, deberás corresponder con un beso, aunque sinceramente ya son más la mujeres que regalan flores que los hombres que siguen esta bella tradición, aunque si los hay. Guanajuato es una ciudad de estudiantes, poblada de callejones visitados en las noches por las estudiantinas que llevan música y tequila a todas partes. Guanajuato es ciudad vieja, porque es colonial, minera, llena de maravillosos túneles entre cerros y patrimonio de la humanidad, pero Guanajuato también es ciudad joven, siempre llena de turistas y de arte.

El viernes de Dolores por tradición es un día de asueto, hay que visitar los altares y preguntar si “aquí lloró la virgen” y a cambio recibirás agua de frutas o nieve como demostración de las lágrimas derramadas por la santa señora. Lo más alegre ocurre en las minas, yo en lo personal visitaba la de la Valenciana en mis tiempos de estudiante. En las minas, los mineros dan el sueldo de un día para celebrar con sus invitados que llegan a adorar a la Virgen. Te reciben con las puertas abiertas y te ofrecen caldo de camarón, tostadas de ceviche, agua de sabores, nieve de limón, de vainilla, de fresa y de zapote, también galletas y paletas de hielo.  Por eso, el viernes de Dolores es un día para celebrar y una tradición para no olvidar.

Es en Quanaxhuato, lugar montuoso de ranas.