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miércoles, 20 de mayo de 2020

De fiesta el corazón

Todos mis refugios son los lugares en que te encuentro.

Cuando llega el amor hace fiesta el corazón.
Pero no es por fiesta que llega el amor
la fiesta es el amor
porque sólo en el amor
el corazón descansa.

miércoles, 1 de abril de 2020

Y cada tarde


Y cada tarde
en que hacías fiesta con las manos
que seguían nerviosas
la ruta de los rizos
mientras tu lengua desnudaba el tiempo
acurrucada bajo mi piel

Y cada tarde
mientras tu explorabas secretos
yo preparaba un refugio 
fértil
húmedo
para que moraras sereno 
entre mi sexo y mi corazón




Me desordeno, amor, me desordeno
                                                               Carilda Oliver Labra
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.


Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.



Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;



y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

jueves, 9 de mayo de 2019

Si no seremos amor

Si no seremos 
amor
seamos nube 
viento
aguacero
verano tropical


Si no seremos 
amor
seamos fuego
bengalas de humo
instantes de luz estelar


Pero si no fueramos 
amor
y tampoco nube 
aguacero 
fuego 
ni milagro tintineante
en el espacio


Si no nos fuera posible
amor
más que ser hielo
seamos cubos pequeños 
de colores

Un caleidoscopio 
en vaso de cristal
dónde un día 
han de nacer
todos los arcoíris


Alicia Salum

jueves, 23 de agosto de 2018

Amigo, poeta en el mar

Mi mejor amigo cumple años y está lejos. Hemos estado lejos muchas veces pero también juntos.
La vida, que compartirnos cuando ella era un bosque de sorpresas, miedos, deseos y expectativas, se nos hizo más accesible al caminarla juntos, haciéndonos uno al otro, haciéndonos a cada uno muy distintos pero con huellas en nuestros cuerpos como las marcas que a las piedras les va dejando el mar. 
Con el tiempo, esa misma vida nos arrojó a otros caminos, a otras trincheras, a nuevas formas de descubrirla, enfrentarla y enamorarla. 
Vinieron variaciones sobre cómo escribirnos y descubrirnos, despedirnos y abrazarnos, una y otra vez hasta que hicimos a la poesía parte de ese nosotros.
Mi mejor amigo cumple años y yo brindo. 
Leo y abrazo poesía porque su vida se ha convertido en mi propia fiesta:


Retornos del amor recién aparecido
Rafael Alberti

Cuando tú apareciste,
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.
Braceaba en lo oscuro, agonizando,
oyendo un estertor que aleteaba
como el latir de un ave imperceptible.
Sobre mí derramaste tus cabellos
y ascendí al sol y vi que eran la aurora
cubriendo un alto mar en primavera.
Fue como si llegara al más hermoso
puerto del mediodía. Se anegaban
en ti los más lucidos paisajes:
claros, agudos montes coronados
de nieve rosa, fuentes escondidas
en el rizado umbroso de los bosques.

Yo aprendí a descansar sobre tus hombros
y a descender por ríos y laderas,
a entrelazarme en las tendidas ramas
y a hacer del sueño mi más dulce muerte.
Arcos me abriste y mis floridos años
recién subidos a la luz, yacieron
bajo el amor de tu apretada sombra,
sacando el corazón al viento libre
y ajustándolo al verde son del tuyo.
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo
que no penaba en una cueva oscura,
braceando sin aire y sin salida.

Porque habías al fin aparecido.

lunes, 31 de julio de 2017

De viaje

     Soltar

     Soltar amarras
     con sol 
     con tormenta
     con viento
     izar velas que desafían a las nubes
     encontrarse a solas con el mar
     levar anclas en el momento preciso 
     antes de encallar
     zarpar mar adentro
     
     navegar 

     sin puerto que espere
     sin playa que resguarde
     viajar a la deriva
     prescindir del visor
     aligerar el peso
     reinventarse una brújula
   
     flotar

miércoles, 17 de agosto de 2016

Autoconcepto

Fácil de lágrima
para el amor
para parir y amamantar
para abrazar
para extrañar
para enojarme o pedir perdón
para sentirme frágil y a la vez roble
para decir que si y que no
para romperme y restaurarme
Fácil para tener sueños
y miedo
y risa frente al pasado

Cuando preguntan cómo soy contesto
               soy mujer fácil

                                         Alicia Salum

miércoles, 23 de marzo de 2016

Algo más, mucho más

Amábamos lo que éramos
raros, imprecisos, incomprensibles
voces de luz amarradas al teléfono
mezcla de espejo y cordón umbilical.
Hablar bajo
parirnos poesía
reir cómplices en el secreto
con los pies mojados en las arenas de un sueño
paraíso itinerante entre desierto y mar.
Hicimos nuestro el inventarnos frases
escribirnos cartas
retar cualquier regaño
querernos confesar.
Amábamos lo que fuimos
faroles
amparo
árboles robustos
líquido flamable
siempre algo más.
Amé lo que me hiciste
y en lo que te convertiste
el pañuelo en que cabía todo mi mundo
mi equinoccio personal de primavera
mi mejor grano de café
el poeta que más amó Dalí
mi escape predilecto al mundo de las maravillas
el conejo blanco pendiente del reloj
la Cuba  moral de mi Latinoamérica unida
la mitad de lo que uno ama de su país
el principito de mi propio asteroide.
Y fuimos más, mucho más, siempre algo más
nos enseñamos a querer y ser
cada quien lo que es
sin forzar el futuro que construía el otro
sin pedir nada o engañar
fuimos más
aprendimos a ser más
a amar sin esperar
a crecer sin detener
a agradecer porque nos supimos el hielo de Watanabe
que nos hicimos sol
y nos enseñamos también a ser guardián.
Amábamos lo que éramos
y amamos hoy  lo que cada uno somos
aunque parezcamos tan distintos a los de entonces.
Amamos de alguna manera
cada uno a su manera
ser algo más, mucho más
de lo que podíamos ser
al principio de todos los tiempos


EL GUARDIAN DEL HIELO

Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.
Oh cuidar lo fugaz bajo el sol…
El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo

                                José Watanabe

sábado, 20 de junio de 2015

Crónica de una espera

Uno, aún no siento nada. La última vez que la vi era una estrella de mar. Ha sido quizá una imagen fugaz pero no he podido olvidarla.  Dicen que falta todavía para que llegue pero yo no les creo porque es lo único en lo que pienso últimamente.

Dos. La primera vez que supe de su llegada  fue también extraño, primero lo supiste tú, yo todavía no me daba cuenta del néctar impropio y delator que acariciabas entre tus manos.  Me soltaste en el primer instante, me miraste con tus ojos verdes de manera tan profunda que alcancé a llorar. Entonces lo supe: Ni una palabra entre los dos, sólo un abrazo y ese silencio inmenso.  Poco a poco se oía la lluvia de la calle y luego el motor del auto. En la radio, la canción parecía el fondo perfecto para la ocasión "Va a nevar en Haití y hay bajo cero en Puerto Rico, no salga usted de ahí..." lo cierto es que no queríamos salir pero tampoco quedarnos, así que nos fuimos,  seguíamos en silencio y llorando. Tantos meses desde entonces,  ahorita lo que único que quiero es ir al baño.

Tres. Mis amigas se han ido ya, hace rato que prometían visitarme y al fin lo hicieron. Se les hizo de noche y no te vieron aunque realmente llegaste temprano. ¿Qué haremos si son las doce de la noche? Yo quería ir al cine ¿Recuerdas? Pero llegaste cansado y ahora sólo se me ocurre hacer el amor... "¿Estás loca?" Me dirías, y es tan cierto, yo con esta sensación prohibida de hacerte el amor y tan sólo puedo ir al baño ¿te despertaré? No lo creo, realmente te vi muy cansado.

Cuatro. Sigo esperando. Dormiré, quizá así se me olvide este dolor difuso, tenue y permanente que mi cuerpo poco a poco va notando. Dicen que aún está lejos para que llegue, pero creo que no. Pensar en su llegada me invade toda. Creo que tengo un poco más de temor que de ansiedad. ¿Hacer el amor? No, ya no. Con razón dicen que el placer del orgasmo, el cólico menstrual y el dolor de parto es una misma sensación que sólo cambia de intensidad.

Cinco. ¿Nos vamos? Esta comezón de tantos días me está matando. Ningún dolor en el cuerpo me desespera tanto como esta comezón, sentir que la piel no soporta ninguna especie de antifaz. Ahí viene, debemos irnos ya, una llamada antes de salir. Una llamada antes, para que llegue.

Seis. El auto, otra vez,  como aquella primera tarde en que avisó de su llegada,  también hoy está lloviendo pero es de noche, apenas las dos de la madrugada y no hay nadie. Y otra vez, así como cuando supe por primera vez de su llegada, no me apuran  tampoco ahora las preguntas, bienvenidas cada una de ellas, pues son  las respuestas que van surgiendo lo más fuerte, lo definitivo, lo que confirma que ya  no hay marcha atrás. Ahí viene otra vez, el reloj está en tu mano, necesito respirar  lenta y profundamente, como un suspiro largo con el que hable el cuerpo y diga y transmita que estoy en paz.

Siete, si. Siete dicen que tengo de dilatación, que por poco no llego, ni alcanzan a avisarle a nadie. ¿Que me siente? No. No quiero. Esta ansiedad solo se calma caminando. No quiero silla de ruedas, ni acostarme. Tampoco quiero que bromees, ni se te ocurra, porque si lo haces en este momento seguro te voy a insultar y ya sé que no te gusta que diga "come-mierda", por favor no vayas a bromear.
Ahí viene ese dolor ahora ya tan conocido, cinco minutos entre uno y otro y viene e invade y viene otra vez. "Cuidado señorita enfermera, cuidado usted también, como rompa alguna marca fresca de la varicela, la olvidará su dios".

Ocho. Todo está listo. Se me fija esa última imagen suya de estrellita marinera. La carita sonriente con que la imagino todavía me confunde. La vi así, por última vez antes de que viniera, a través de un sueño después de enterarme que a dos semanas de su nacimiento fui contagiada de varicela en la sala de espera del Seguro Social. Entonces la vi, mientras dormía, llena de brotecitos, todita granulada, flotando en el líquido amniótico como lo hace una estrella marina en el fondo del mar. Quizá lo único que quiero es que esa estrella tenga capacidad para regenerarse.

Nueve. Insisten con acostarme, que porque ya es hora y tengo nueve de dilatación. Pero ¿Cómo llegué a nueve si apenas hace quince minutos tenía siete?  Alistan la inyección que va directo a mi columna, el dolor de las contracciones es muy intenso pero tolerable. Los doctores discuten si me ponen poca anestesia que porque aguanto sin quejarme, o  si me ponen más.  De pronto se oye -"Ya viene, ya viene"- de la doctora y el pediatra aún no se asoma a la sala de expulsión.

Diez. "Puja" me dicen. Yo pujo una, dos, tres y un  "ya nació" se escucha de tu voz. En ese momento llega un pediatra y la recibe.  Es otro, no el mío, todo fue tan rápido que el que yo había invitado nunca llegó, no escuchó su beeper, dijo más tarde. Entonces la vi, le revisé la carita, los brazos y las piernas y vi que no, que no era una estrella sino una niña pequeña,  completa y sin varicela, me sumerjo en la más hermosa sensación.

Nació y con ella llegaron todos los miedos pero también las respuestas  como esa de si existe el amor incondicional.  Con su llegada, con su cuerpecito en mi pecho, supe que si, que si existe. Que no hay nada, que esa pequeñita y narizona niña pudiera llegar a hacer que me obligue a dejar de quererla. No importaría incluso que realmente hubiera nacido granulada, varicelienta, estrellita de mar.  El amor llegó y ésta vez llegó para siempre,  para decirme,  saberme,  sentirme,  eso que no me explico aún pero que me gusta a pesar de todo lo inexperta e imperfecta  que sigo siendo.  Llegó para sentirme, saberme, decirme,  mamá.



Una pequeña estrella asomando la cabeza a este mundo por primera vez.
Yo no lo sabía entonces pero pasaría de ser una estrella de mar a una pequeña hada.

martes, 21 de abril de 2015

No

No se trata de renuncia
de olvido
o cariño que se acaba
camino al ritmo de mis pies
sin dañar mis alas
- No me apresures-
El tren siempre llega a la estación:
        Avanza



                                          Alicia Salum

domingo, 19 de abril de 2015

Mi padre me quiso

Mi padre me quiso
me lo dijeron todos
en todos lados
no estuvo en la guerra
ni en el terremoto
ni en los quince años
o en la graduación
tampoco cuando vine a verlo
- tenía mucho trabajo -
Cuando me mudé a su país
nunca vino a visitarme.
Mi padre me quiso
de eso no hay duda
pero ya saben
siempre se habla mejor
de un padre muerto
que de uno que abandona.

                                        Alicia Salum

sábado, 18 de abril de 2015

Dormir

Silla verde
cama blanca
silencio profundo
cansancio que avanza

Es tarde
tu ausencia/gastritis
murmulla en la ventana
mejor dormir y no pensar
no pensarme, no dolerte
olvidar y enterrarte
entre las sábanas
                   Alicia Salum

lunes, 23 de marzo de 2015

Alicia, el conejo y el reloj (Inspirado en el cuento de Lewis Carroll)

"Tendrás que esperar y conformarte,
o esperar solamente,
A lo peor hiciste mal negocio conmigo
A lo mejor acertaste para siempre."
Mario Benedetti



Conejo estaba ahí, asomado, frente al hoyo en el que cayó Alicia. La veía sin reconocerla, cayó sin fijarse y ahora estaba distinta, ahora era adulta y estaba con la ropa rota, sucia, cubierta de fango. 
El se asomó y ella gritaba:
-Auxilio, me caí.
Conejo se asomó, miró su reloj y dijo:
-Tengo prisa, no tengo tiempo, tengo prisa
Alicia decía:
-Conejo, soy yo, Alicia, la niña que te ha seguido fielmente y durante mucho tiempo
- pero tengo prisa, debo seguir, luego nos vemos.- Gritó Conejo.
- ¿Y cómo salgo? Necesito magia para salir.
- Es cierto. Pero la magia ya te la di. Ahora es tu tiempo, úsala.
Conejo se fue, mientras decía:
-No tengo tiempo, llevo prisa, mucha prisa. No tengo tiempo.

Alicia al principio, solo alcanzó a hacer una mueca. Hubiera querido estar en otra parte, hubiera quería colgar a Conejo. En ese momento lloró, lloró y lloró. Fue hasta mucho después, cuando ya no tenía mas lágrimas, que se dio cuenta que por culpa de sus lágrimas se hacía  más grande el fango. Entonces  sonrió y  se dijo:
- ¡ahhhh, está bien! Saldré por mi misma. Ocuparé la misma magia que Conejo me enseñó.
Alicia, que no hallaba la forma pero estaba dispuesta a todo con tal de salir de ahí, se comió un pequeño caracol que estaba ahí dentro. Al comerlo creció tanto que pudo salir del hoyo.
Ella corrió, se bañó en una casita abandonada que encontró en el camino y para mientras, al no saber qué hacer ni a dónde ir,  se puso a jugar cartas.
Ella no sabía dónde estaba, no sabía hacía donde dirigirse si seguir a Conejo. De pronto escuchó a lo lejos: tic tac, tic tac, tic tac.
- Ahí estás. - dijo Alicia poniéndose alegre
- Todavía te escucho. En algún lugar seguro nos encontraremos.-  se dijo Alicia  mientras caminaba por el bosque.  Susurraba mientras iba jugando y riendo, como aquella niña paseando curiosa por primera vez.
- Gracias por la magia querido Conejo. Gracias por  ese tic tac. Algún día volveremos a vernos, estoy segura que la historia no termina aquí...

miércoles, 21 de enero de 2015

Destino


El destino no existe. Lo que existe o no, lo construimos y destruimos nosotros mismos, Ayudan un poco el tiempo, las circunstancias, la vulnerabilidad en que nos encontremos y las ansias locas por comprobarnos ese no sé qué, que se traduce en desafío ante aquello que tememos o que no sabemos asumir de otra manera.

El destino no existe. Somos nosotros. Un mundo interno o externo muy distinto a lo que queríamos. El destino, aquellos que  llamamos futuro, el presente que se convierte en destino, van de la mano con uno. Cada quien sabe si su destino-presente-futuro lo hizo o no maravilloso y si el recorrido y el aprender a vivir ha valido la pena. 

El destino no existe, solo existe construir o destruir aquello que amamos con el único instrumento posible: nosotros.

Destino

                       Rosario Castellanos

Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.

El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.

Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.

El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.

El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.

Damos la vida sólo a lo que odiamos

lunes, 29 de diciembre de 2014

Dilemas



No
Ella jamás supo
qué era lo más grave,
si cortarse las alas
o dejarlas crecer.
Perseguir sus sueños
cielo arriba
descuidar el suelo
dispuesta a caer
o estar en tierra firme
las estrellas lejos
el viento que corre
para nunca volver.

Ella  nunca supo
qué era lo más grave
sólo quiso soñar
                                 volar
                                                soñar
                                                                volar
                                                                                 soñar
                                                                                                    volar
                                                                                                                     creer.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La niña de las galletas

- Traigo galletas y dulces - Me dijo con voz suave, firme, mirándome a los ojos, la estudiante menudita, universitaria,  que pasa por mi oficina vendiendo cosas.

- Gracias - le dije- dame estas galletas surtidas.

Ella se me queda viendo, deja su vendimia en su escritorio y me dice viéndome a los ojos:

-¿A usted le han roto el corazón?

Mi corazón dio un vuelco, me vi en sus ojos, me vi a los 15 y a los 17, me vi a los 21 y a  los 23. Me vi cuando cuidaba niños para pagar mis estudios, mis libros, mis gustos al menos. Me vi de estudiante, viajando lejos, me vi en un portón, en el jardín de un parque, en las calles de algún centro citadino, hablando por teléfono. Me vi.

- Si, muchas veces.-  le contesté.
Y volví a verme. Viéndola, sin quererme mirar a los ojo yo misma, pero me vi. Me vi otra vez.

- ¿Usted es casada?- me dijo

- Si, mira, mis hijas están en esas fotos - Le contesté

- ¡Ah! Ese debe ser su esposo ¿se llevan bien, es un buen hombre? - le dije -si

- Es que a mi me acaban de romper el corazón. Que dice que estoy chiquita, que él quiere algo en serio, que yo no estoy lista. Tiene siete años más que yo.

- ¿Y tu qué quieres?-  le pregunté

- Estudiar, ahorrar para ir al congreso internacional. Ahorrar para irme.- me dice llorando.

- Vale la pena. - Le dije - Yo lo hice también. Viajé y llegué aquí
- ¿Usted de dónde es?
- De El Salvador.

Nos quedamos calladas, viéndonos. No una a la otra, sino viéndonos a nosotras, cada una, muy adentro.

- Gracias. Ya me voy. Vengo luego.  Usted siempre tiene mucho trabajo. Luego paso a visitarla.

- Gracias.- le dije. - Hasta luego.

Lloré.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Declaración de fe

Somos recuerdos, lo que hicimos, lo que quisimos y lo que  creímos ser... todo se guarda y se convierte en memoria... Pero no hay peor enemiga que ella. Habrá que cuidarse, bailarle todos los días, reírse de vez en cuando, dejar recados, fotografías, poemas, canciones por todas partes, no darle el gusto al olvido para que ocupe su lugar...
                  
FAREWELL
Desde el fondo de ti, y arrodillado, 
un niño triste, como yo, nos mira. 
Por esa vida que arderá en sus venas 
tendrían que amarrarse nuestras vidas. 
Por esas manos, hijas de tus manos, 
tendrían que matar las manos mías. 
Por sus ojos abiertos en la tierra 
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada. 
Para que nada nos amarre 
que no nos una nada. 
Ni la palabra que aromó tu boca, 
ni lo que no dijeron las palabras. 
Ni la fiesta de amor que no tuvimos, 
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros 
que besan y se van. 
Dejan una promesa. 
No vuelven nunca más. 
En cada puerto una mujer espera: 
los marineros besan y se van. 
Una noche se acuestan con la muerte 
en el lecho del mar.

Amo el amor que se reparte 
en besos, lecho y pan. 
Amor que puede ser eterno 
y puede ser fugaz. 
Amor que quiere libertarse 
para volver a amar. 
Amor divinizado que se acerca 
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, 
ya no se endulzará junto a ti mi dolor. 
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada 
y hacia donde camines llevarás mi dolor. 
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos 
un recodo en la ruta donde el amor pasó. 
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame, 
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo. 
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. 
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy. 
Desde tu corazón me dice adiós un niño. 
Y yo le digo adiós.

                                                     PABLO NERUDA

lunes, 29 de septiembre de 2014

No debería decir

NO DEBERÍA

 

No debería decir

pero lo digo

que nunca fuimos un misterio

nunca pretendimos regalarnos flores

ni repartirnos besos

ni  abrillantar la luna

para embriagar el alma

 

No debería decir

pero te digo

que me hiciste trampa con los dedos

revelaste cada imperfección sin avisarnos

sin permiso y sin modestia

te convertiste en el dueño de la noche

de la brisa

de las antiguas calles

de la vergüenza pasajera

 

No debería decir

pero te digo

que las gaviotas

volaron cerca

Me hiciste sentir que nada importa

que no había peligro como no habrá futuro

ni ideas absurdas

ni promesas mentirosas

que acumularán quejas

 

No debería sentir

pero he sentido

partida el alma a voluntad

embriagados de preguntas

y en vaso roto las respuestas

 

No debería pensar

pero sobraron nombres

los dioses antiguos de nuestra historia

lo que sobró fue tanta idea

de lo que quisimos y nunca fuimos

de lo que no será

porque  al final

lo único que realmente nos faltó


                                                   se llama tiempo


                                                                                                                                      Alicia Salum

martes, 14 de enero de 2014

Tiempo de mar

El tiempo es como el mar,
borra toda huella menos aquello que está bien cimentado.
Aún así,
nunca deja nada intacto. 

Bendito tiempo y que sabio el mar





viernes, 30 de agosto de 2013

Alada en poesía

Escribo posándome en tu verso,
Vivo solo instantes, alada en poesía:


Todas las luces prendidas, todas las puertas abiertas, todas las emociones despiertas de par en par...
 
 ...
 
Tengo una herida o dos, o tres... Que importa ya contarlas,  si todas llevan tu nombre
 
...
 
Espolvoreo tu voz en mi café y me los bebo así, tibios, dulces y en pequeños sorbos
 
...
 
Y tenía manos encantadoras de serpientes y maneras únicas de desatar los demonios de las cuevas obscuras
 
....
 
Mis refugios son todos los lugares donde te encuentro
 
...
 
Del verso a la boca siempre cae tu nombre
 
...
 
No pretendas amar y que el amor no despeine tus cabellos, o protegerte del frío en la piel. Amar a otro es exponerse y confiar y aprender
 
...
 
Es curioso, los mejores amigos no son los que te salvan del vacío sino los que te empujan hasta el fondo a manera de efecto trampolín

...

¿Madrid? El único recuerdo que guardo de Madrid es su perfume
 

miércoles, 31 de julio de 2013

Siempre llegas

"Que diablos sabes del amor, si tu boca no besa a la mía"
Rosario Castellanos


Respiras en mi tan adentro
que no te es difícil hacerme el amor
                                                 una vez más
 
Pulsas el vértice con solo mirarme
me seduces desde el otro lado del velo
me fundes en tu manía
de aparecerte en sueños 
sin necesidad de tocar
                                               pero me tocas

Te me acercas cuando menos lo espero
Sé bien que en la espera nunca haz de llegar
pero te espero siempre

A veces te apareces en la noche dulce
que se contagia de tu risa brillante
de tu mirada limpia
de tu boca inquieta de uva fermentada.

A veces llegas silencioso
adorable, como esta noche,
probando danzas de arena y sal.
Otras apareces solo, desnudo
en las noches furiosas, frías
en que la tormenta se anuncia irracional.

Pero llegas, llegas siempre
cuando menos te espero
envuelto en la lectura
en el sueño
en el insomnio
en los recuerdos que quizá ni existen
en la palabra inocente que nunca me habita
Llegas siempre en silencio
y en silencio siempre te vas
como las sombras que no deberían nombrarse
pero que nombro, como ahora,  
sin miedo,
hasta volverte a tocar.

Alicia Salum


No te amo

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.
Pablo Neruda