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jueves, 22 de mayo de 2025
martes, 7 de abril de 2020
De perfumes y de música de alas
Tengo fascinación por los nocturnos y las lunas esplendorosas como la de hoy que no puedo fotografiar, así que decidí hacer algo para atraparla y hacerla un poco mía y colgarla en este mi blog.
Del insomnio de los últimos días rescato, o me rescatan, los Nocturnos de Chopin, aquí va de fondo el N° 10 que me llevó entre perfumes y música de alas al tristísimo Nocturno 3 del Colombiano José Asunción Silva.
Prometo más.
NOCTURNO III
(José Asunción Silva)
Una noche
Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
Una noche
En que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas,
A mi lado, lentamente, contra mí ceñida toda,
Muda y pálida
Como si un presentimiento de amarguras infinitas
Hasta el más secreto fondo de tus fibras se agitara,
Por la senda que atraviesa la llanura florecida
Caminabas,
Y la luna llena
Por los cielos azulosos, infinitos y profundos esparcía su luz blanca.
Y tu sombra
Fina y lánguida,
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectadas
Sobre las arenas tristes
De la senda se juntaban
Y eran una
Y eran una
Y eran una sola sombra larga!
Y eran una sola sombra larga!
Y eran una sola sombra larga!
Esta noche
Solo, el alma
Llena de las infinitas amarguras y agonías de tu muerte,
Separado de ti misma por la sombra, por el tiempo y la distancia,
Por el infinito negro
Donde nuestra voz no alcanza,
Solo y mudo
Por la senda caminaba.
Y se oían los ladridos de los perros a la luna,
A la luna pálida,
Y el chillido
De las ranas
Sentí frío. Era el frío que tenían en tu alcoba
Tus mejillas y tus sienes y tus manos adoradas
Entre las blancuras níveas
De las mortuorias sábanas.
Era el frío del sepulcro, era el frío de la muerte,
Era el frío de la nada.
Y mi sombra
Por los rayos de la luna proyectada
Iba sola
Iba sola
Iba sola por la estepa solitaria.
Y tu sombra esbelta y ágil;
Fina y lánguida
Como en esa noche tibia de la muerta primavera,
Como en esa noche llena de perfumes, de murmullos y de música de alas,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella,
Se acercó y marchó con ella… ¡Oh las sombras enlazadas!
¡Oh las sombras que se juntan y se buscan en las noches de negruras y de lágrimas!…
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domingo, 29 de marzo de 2020
Ascención
En el último año he pasado muy pocas veces por aquí. Puede parecer quizá que me ha faltado poesía pero en realidad he tenido exceso de ella y muy poco tiempo para dedicarme a ella a través del blog. Demasiadas emociones para poder explicar y compartir.
Comenzaré por contar que publiqué mi primer poemario "Carnívora", lo que me produjo una cantidad de experiencias inimaginables y maravillosas entre las que destacan el acompañamiento de personas cercanas y lejanas, reencuentros con mi historia y cierre de heridas con amor.
Con el pasar del tiempo me han surgido ofertas para participar en actividades literarias pero por la pandemia han quedado en suspenso. Sin embargo, entre las invitaciones que me han hecho surgió la de grabar vídeos. He hecho varios y me ha gustado el ejercicio. Me ayuda a poner en otra perspectiva mi poesía y la de mis poetas favoritos, así como posibilidades para divulgarlas.
Les comparto, por lo pronto, un poema sencillo pero profundo de Alfredo Espino, ese poeta salvadoreño, primo de mi abuela materna, con el que aprendí poesía y que escuché y leí muchas veces de niña. De alguna forma, volver a su poesía es un homenaje a ella, a mi abuelita Mina:
ASCENCION
Alfredo Espino
¡Dos alas!… ¿Quién tuviera dos alas para el vuelo?
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido.
Desde aquí veo el mar, tan azul, tan dormido,
que si no fuera un mar, ¡Bien sería otro cielo!…
Cumbres, divinas cumbres, excelsos miradores…
¡Que pequeños los hombres! No llegan los rumores
de allá abajo, del cieno; ni el grito horripilante
con que aúlla el deseo, ni el clamor desbordante
de las malas pasiones… Lo rastrero no sube:
ésta cumbre es el reino del pájaro y la nube…
Aquí he visto una cosa muy dulce y extraña,
como es la de haber visto llorando una montaña…
el agua brota lenta, y en su remanso brilla la luz;
un ternerito viene, y luego se arrodilla
al borde del estanque, y al doblar la testuz,
por beber agua limpia, bebe agua y bebe luz…
Y luego se oye un ruido por lomas y floresta,
como si una tormenta rodara por la cuesta:
animales que vienen con una fiebre extraña
a beberse las lágrimas que llora la montaña.
Va llegando la noche. Ya no se mira el mar.
Y que asco y que tristeza comenzar a bajar…
(¡Quién tuviera dos alas, dos alas para un vuelo!
Esta tarde, en la cumbre, casi las he tenido,
con el loco deseo de haberlas extendido
¡Sobre aquél mar dormido que parecía un cielo!)
Un río entre verdores se pierde a mis espaldas,
como un hilo de plata que enhebrara esmeraldas…
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lunes, 11 de febrero de 2019
Sobran las palabras
En su contra dirán que no tenía talento, a favor, que su oreja continuaba en su lugar.
A veces, a la poesía como a la vida, le sobran las palabras
Sobran las palabras
Por traidora decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.
María Mercedes Carranza
martes, 8 de mayo de 2018
¿De dónde surge la esperanza?
Max me ha dado a leer la nueva plaquette
de Marjha Paulino, Adopté un sol en la tierra, de la editorial El principio del caos, y me ha pedido con todo y mi inexperiencia, que la comente. Cedo. La comento desde lo que suelo escribir en mi Blog: impresiones personales sobre mi encuentro con la poesía, con el mundo de la poesía. Desde ahí comparto:
Leer a Marjha me ha llevado a la pregunta ¿De dónde surge la esperanza? ¿Vendrá del otro,
del sol que nos inventamos cada uno o surge de nosotros mismos? Recordé al final de mi pregunta la frase de Emil Cioran, que se encuentra en el muro de mi mejor amigo: "El poeta es inapto para salvarse. Para él todo es posible, salvo
su vida..." esa frase siempre me ha movido porque me parece intensa y contundente porque quizá sea así pero a la
vez, creo que toda escritura del poeta, lo salva: de la desesperación, de la vida,
de los demás, de sí mismo. Los que escribimos, escribimos porque sabemos que de
otra forma no podríamos respirar.
No soy poeta, ni experta en
poesía (aclaro), pero amo la poesía y desde ahí escribo. También escribo de lo que la
poesía me hace pensar y sentir. Pienso que escribir se convierte en un acto de
valentía, algo subversivo donde el poeta intenta entre las palabras su último
acto de fe antes de saltar por el agujero negro. La poesía es quizá el acto más
humano y menos animal que pueda existir. Cuando Javier Sicilia perdió a su
hijo, pensó en dejar de escribir. José Ruvalcaba pidió poesía para el poeta:
pidió vida ante la desesperanza y ante el dolor del poeta roto. Muchos poetas
lo escucharon. Juan Gelman, por ejemplo,
acudió con su poesía y su voz, y desde la compañía de un dolor, viejo y conocido, escribió: “Javier, el poeta
que abandona la Poesía/ será castigado por Ella: /Volverá”. Y coincido en esto
con Gelman, porque la poesía es lo último que abandona al poeta, aunque el
poeta sienta que la poesía se va y lo deja vacío, como el sol, que deja a su
adoptante con la sensación de no poderse recuperar con su ausencia, pero ella sabe
que se recuperará en la poesía, el sol de los poetas, cuando escribe:
“y
al final recuerdo
que
mañana llegará
otro
sol
a
iluminar mi rostro
y
yo
a
su mundo”
Así, Marjha nos regala la
historia de cómo se descubre mujer en el encuentro con Otro, el sol, a través
de quien se conoce y transita de diosa a terrenal, porque con él y a través de
él sucumbe y sobrevive.
Marjha en su poesía es Hera en
pleno siglo XXI, quien es deslumbrada por el padre de los dioses y de los
hombres: Zeus, el sol. El sol, astro centro de todo el Universo (un universo con
mayúscula, porque se trata del universo de cada uno de nosotros, aquel al que
nos enfrentamos desde nuestras soledades). El sol padre que brilla, que hace
cálido el ambiente en la distancia precisa, que fecunda la tierra y orienta a los animales y a las plantas. Es el sol que
marca nuestra vigilia y que procura nuestro sueño porque ¿Quién duerme cuando
tiene frío? Siempre necesitamos un poco de ese sol para soñar.
Marhja, joven curiosa e inexperta,
ve al sol de frente, sin miedo a que la ciegue. Pretende hacerlo suyo,
adoptarlo con la esperanza de esparcir vida, de atraerlo y que la sorprenda,
que le permita intensamente vivir. Marjha dice:
“Adopté un sol en la tierra
para nunca más pasar frío
en este mundo”
Quiere atraer al Sol, demostrarle
que aún permanece la bondad de lo humano, darle una razón para proteger la
tierra y amarla (a ella, más que a la tierra misma) un sol que se alimentará de
la literatura:
“Oculto
tras los libros
Un sol se alimenta
de las
palabras de poetas
que le
hicieron odas en otro tiempo”
“Se exilió
de los cielos
para
aprender nuestro idioma,
para
parecer humano
y
comprobar la existencia
del amor
grande,
para
sentir
con sus
manos de viejo dios
las
bondades de la tierra”
Un sol que llega suave, tierno,
que seduce con sumo cuidado, que despierta sensaciones hasta ahora desconocidas
y agradables a las que no habría que temer, despierta con su roce a Marjha, la
mujer a la que su madre escondía de la niña, precisamente para protegerla de
él:
“Cuando
era pequeña
mi madre
me cubría del Sol
para que
no me pusiera más morena,
decía
ella.
Mi madre
no sabe que ahora
me
envuelvo en tus rayos.
Mi madre
no sabe que ahora
me entretengo
con el más
leve roce de tu calor.
Mi madre
no sabe que caes
sobre los
cerros,
caes sobre
el río Papaloapan
caes sobre
mi mar,
caes.
Una y otra
vez
caes
sobre el
frío de mi cuerpo”
Y Marhja cede y se extasía entre
los rayos que la alcanzan, cede a jugar con fuego y no quemarse o a quemarse
sin sentir dolor, porque más duelen el frío y la ausencia:
“Puse
cerillos en mis labios
y los
encendí,
experimenté
el fuego
de tu boca
en la mía.
Me consumí
toda
y poco a
poco
se
expandieron las llamas
a mis
entrañas.
Mi lengua
saboreó el picor
de la
llama más traviesa
que
jugueteaba en mi garganta.
Me volví
fuego
y pude
comprobar por lo menos
ser un
tercio de lo que eres,
pero me
apagué,
volví a
ser esto que no quiero.
Volví a
ser carne desnuda sin valor,
huesos con
piel sin esencia.
Quisiera
tan sólo ser,
por un
momento,
otro Sol
en este mundo.”
Pero el sol, no puede ser
adoptado para que le pertenezca a alguien, todos le pertenecemos a él, no
podemos ofrecerle un paraíso permanente que no existe. El sol descansa cuando
llega la luna pero eso no significa que renuncia para darle espacio al mundo, a
Marjha o a la misma luna. El sol sigue siendo el sol y los poetas siguen siendo
terrenales:
“No ha podido ver
bondad,
el Sol triste se da
cuenta
que no hay en esta
tierra
Más que soledad,
guerra y abandono.
Soledad
Guerra
Abandono”
Al final del poema pienso que
entonces no es del sol, sino de la poesía, de donde no ha de surgir para cada
uno de nosotros, los que escribimos, la esperanza.
Gracias Max por empujarme a este abismo. Gracias Marjha, por tu poesía, la pregunta y la esperanza.
miércoles, 29 de marzo de 2017
Beso soy
Pocas veces creo en el amor a primera vista, al primer toque, a la primer guitarra, al primer olor. Pero definitivamente creo en ese tipo de amor, el amor de aquel que escribe y escribiendo se delata.
Y así, pocos como Miguel para poetizarme el corazón.
Lo cierto es que hoy, como regalito de mi querida Ana, escuché lindas versiones musicalizadas de poemas de Miguel Hernández a 75 años de su muerte en prisión. El resultado es que me enamoré, lo que me hizo visitar nuevamente este mi mundo al que parece que a veces olvido pero que quiero tanto.
No puedo sino desearles si lo escuchan, que lo disfruten como yo, porque créanme, ha sido mucho el disfrute.
No puedo sino desearles si lo escuchan, que lo disfruten como yo, porque créanme, ha sido mucho el disfrute.
Beso soy
(Miguel Hernández)
(Miguel Hernández)
Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado.
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.
Corazón en una copa
donde me la bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!
No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.
Amor, tu bóveda arriba
y yo abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.
Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Espesura, mar, desierto,
sangre, monte rodador,
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.
Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre.
sólo por amor.
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme. no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa ?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado.
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.
Corazón en una copa
donde me la bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!
No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.
Amor, tu bóveda arriba
y yo abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.
Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Espesura, mar, desierto,
sangre, monte rodador,
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.
Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre.
sólo por amor.
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme. no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa ?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.
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martes, 19 de mayo de 2015
Daltónica - visitante
Las visitas no siempre llegan en persona. Los regalos no siempre traen un moño azul. Las visitas que llegan a Poesía siempre vienen cargadas de sorpresas y claro, cómo no, si llegan a Poesía, la poesía no puede faltar, como hoy, que a propósito de la publicación de mi último post homenaje a Roque Dalton, una de mis más grandes amigas de la vida y del mundo, me mandó un poema canción exquisito escrito para Roque por Daniel Viglietti.
Así, mi amiga que me hizo leer por primera vez Las venas abiertas de América Latina de Galeano, esa amiga que está hoy en la otra punta del hemisferio, me sigue y acompaña a todos lados. Yo también la acompaño desde siempre, desde ayer, desde aquel lenguaje inventado en la pared compartida por nuestras casas de la infancia, en aquellos tiempos de balaceras y bombazos y desde aquella cama común hecha de asfalto e iluminada por la luz desangrada de la luna por culpa del terremoto cuando ambas vivíamos y crecíamos en San Salvador. Hoy, muy lejos de nuestras fiestas de cumpleaños, graduación o fines de año, llenas de risa y de baile y de familia, la familia que nos hicimos sus hermanos y mis hermanas sin compartir una sola gota de sangre, quizá porque nuestra sangre común se hizo de risa, regalándonos con ella la alegría que recorre nuestro cuerpo desde entonces
Gracias Ana por pasar, por leer y estar tantas veces, tantas horas, tantos años, siempre aquí, uniendo tres países que se aman aunque quizá, por cuestión de geografía, pareciera que nunca llegan a tocarse pero se tocan y se hermanan, como hoy:
DALTÓNICA
Daniel Viglietti
Así, mi amiga que me hizo leer por primera vez Las venas abiertas de América Latina de Galeano, esa amiga que está hoy en la otra punta del hemisferio, me sigue y acompaña a todos lados. Yo también la acompaño desde siempre, desde ayer, desde aquel lenguaje inventado en la pared compartida por nuestras casas de la infancia, en aquellos tiempos de balaceras y bombazos y desde aquella cama común hecha de asfalto e iluminada por la luz desangrada de la luna por culpa del terremoto cuando ambas vivíamos y crecíamos en San Salvador. Hoy, muy lejos de nuestras fiestas de cumpleaños, graduación o fines de año, llenas de risa y de baile y de familia, la familia que nos hicimos sus hermanos y mis hermanas sin compartir una sola gota de sangre, quizá porque nuestra sangre común se hizo de risa, regalándonos con ella la alegría que recorre nuestro cuerpo desde entonces
Gracias Ana por pasar, por leer y estar tantas veces, tantas horas, tantos años, siempre aquí, uniendo tres países que se aman aunque quizá, por cuestión de geografía, pareciera que nunca llegan a tocarse pero se tocan y se hermanan, como hoy:
DALTÓNICA
(A Roque Dalton)
Pulgarcito de poeta
que se escapa y me cosquilla,
tan alegre, tan sin silla,
tan de amores torrenciales,
tan sin fin.
que se escapa y me cosquilla,
tan alegre, tan sin silla,
tan de amores torrenciales,
tan sin fin.
Alegría de una tierra
que se quita las fronteras,
se desnuda las caderas,
las volcánicas centrales
de una luz.
que se quita las fronteras,
se desnuda las caderas,
las volcánicas centrales
de una luz.
Yo lo vi,
yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
El año treinta y dos
él no vivía y yo lo vi
contando sus historias
de futuro, iba entre mil.
Yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
El año treinta y dos
él no vivía y yo lo vi
contando sus historias
de futuro, iba entre mil.
Yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
Pobrecitos los poetas,
bendiciones son daltones,
donde hay huesos ven marrones
territorios prometidos
como un sol.
bendiciones son daltones,
donde hay huesos ven marrones
territorios prometidos
como un sol.
Tan bracito su poesía,
se levanta en los sensuales
laberintos marsupiales
y reparte polen rojo,
se abre en flor.
se levanta en los sensuales
laberintos marsupiales
y reparte polen rojo,
se abre en flor.
Yo lo vi,
yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
Era el año dos mil,
ya él no vivía y yo lo vi.
La muerte equivocada lo llevó
y él anda aquí;
y yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
Era el año dos mil,
ya él no vivía y yo lo vi.
La muerte equivocada lo llevó
y él anda aquí;
y yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
Pulgarcito de poeta
que se escapa y me cosquilla,
tan alegre, tan sin silla,
tan de amores torrenciales,
tan sin fin.
que se escapa y me cosquilla,
tan alegre, tan sin silla,
tan de amores torrenciales,
tan sin fin.
Crece armado de esperanza,
desentierra lo perdido,
le hace un hijo de sonido
al silencio de ese pueblo
que es maestro de sus sueños.
desentierra lo perdido,
le hace un hijo de sonido
al silencio de ese pueblo
que es maestro de sus sueños.
Que se escapa y nos cosquilla,
tan sin miedo, tan sin silla,
tan amado, tan armado,
tan de todos, Salvador.
tan sin miedo, tan sin silla,
tan amado, tan armado,
tan de todos, Salvador.
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jueves, 14 de mayo de 2015
Como tú- Homenaje a Roque Dalton
Yo, como tú,
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.
que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
Roque Dalton
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
Roque Dalton
miércoles, 17 de abril de 2013
LLuvia
Amar a Gelman. Amar la fuerza con que muestra la herida y también la cicatriz, su necedad de decir lo que a veces no suele decirse, su fe que me provoca persistencia.
Amar a Gelman...
Por eso no puede faltar aquí su poesía. La poesía que es su verdadera casa, su antigeográfico país.
Va este poema de lluvia porque a pesar de la sequía, de alguna manera siempre nos llueve adentro.
Amar a Gelman...
Por eso no puede faltar aquí su poesía. La poesía que es su verdadera casa, su antigeográfico país.
Va este poema de lluvia porque a pesar de la sequía, de alguna manera siempre nos llueve adentro.
LLUVIA
Hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer
entra a la casa por la ventana y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así
como hoy/que llueve mucho
y me cuesta escribir la palabra amor
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran
y cuándo/y cómo
pero el alma qué puede explicar
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca
palabras que naufragan
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá
como el silencio que hay entre dos rosas
o como yo / que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia
a la lluvia
a mi corazón desterrado
Juan Gelman
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer
entra a la casa por la ventana y no por la puerta
por una puerta se entra a muchos sitios
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/ pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así
como hoy/que llueve mucho
y me cuesta escribir la palabra amor
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran
y cuándo/y cómo
pero el alma qué puede explicar
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca
palabras que naufragan
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá
como el silencio que hay entre dos rosas
o como yo / que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia
a la lluvia
a mi corazón desterrado
Juan Gelman
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Juan Gelman
viernes, 26 de octubre de 2012
El jardín de las tentaciones
Mentira, cuando Adán pecó con Eva no fue por culpa de ninguna serpiente. Eva sabía sin ninguna inocencia que la tentación era mucha, que el jardín inspiraba y que estaban solos. Eva saboreaba desde hacía tiempo aquellos frutos carnosos que colgaban de las ramas, ya maduros, y que prometían un paraíso de exquisita miel. Eva siempre lo supo. Luego le vino el destierro, el mito de la inocencia perdida, el fin de todos los tiempos...
Eva, desterrada para siempre de ese paraíso se prometió volver, pero no, en el último intento se quemó la boca.
Eva se refugia desde entonces en un sueño sin retorno. En un laberinto sin accesos. En el goce de los locos. Eva proyecta sueños y baila con los pájaros. Se abraza mientras baila, a unos ojos. Se mueve al compás de unas manos finas que la aprietan y del canto de unos labios que susurran a su oído.
Eva seduce a la muerte, se entrega a ella, amante, enardecida, en un sueño, tentada por el jardín de las mil bocas.
Boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astros que tiene tu boca
enmudecido y cerrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.
¡ Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!
Bebo en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.
Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.
He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.
Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
Vida, Muerte, Amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.
Miguel Hernández
Eva, desterrada para siempre de ese paraíso se prometió volver, pero no, en el último intento se quemó la boca.
Eva se refugia desde entonces en un sueño sin retorno. En un laberinto sin accesos. En el goce de los locos. Eva proyecta sueños y baila con los pájaros. Se abraza mientras baila, a unos ojos. Se mueve al compás de unas manos finas que la aprietan y del canto de unos labios que susurran a su oído.
Eva seduce a la muerte, se entrega a ella, amante, enardecida, en un sueño, tentada por el jardín de las mil bocas.
La Boca
Boca que arrastra mi boca.Boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astros que tiene tu boca
enmudecido y cerrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.
Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.
¡ Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!
Bebo en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.
Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.
He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.
Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
Vida, Muerte, Amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.
Miguel Hernández
sábado, 3 de diciembre de 2011
Una mujer escribe este poema
Hay poesía que no necesita explicaciones ni preámbulos para anunciarse, hay poesía que llega y uno se dispone a asumirla como propia, como si nunca hubiese sido ajena:
Una mujer escribe este poema
Una mujer escribe este poema
donde puede a cualquier hora de un día que no importa
en el siglo de la avitaminosis
y la cosmonáutica
tristeza deseo no sabe qué
esperando la bayoneta o el obús
una mujer escribe este poema
sin atributos
a desvergüenza y dentellada
fogosa inalterable arrepentida pudriéndose
caemos por turno frente a las estrellas
todos tenemos que morir
no hay nada más ilustre que la sangre
una mujer escribe este poema
qué estúpida la línea que divide sol de sombra
el crepúsculo pasa
acumulándose al final de las azoteas
supimos de pronto de una trombosis coronaria
existe soledad
sonó una bomba
vean si se me han roto los lentes de contacto
una mujer escribe este poema
separa quince pesos para el alquiler
mi amigo viejo
se desprende del mediodía por la próstata
bailamos
sigue la preparación combativa
no pasarán
una mujer escribe este poema
como quien ha perdido el tiempo para siempre
creo en el corazón de Denise Darval
hemos ganado porque morimos muchas veces
parece que tengo un derrame de sinovia
no hay tiempo para la poesía
de veras que los frijoles se han demorado en
hervir
te juro que mañana presentaré el divorcio
una mujer escribe este poema
cómo hay fantasmas a la siete en mi pecho
entablillé una rama a la areca que está triste
mamá tu no sabes la falta que me haces
si suena la alarma aérea
recojan a los niños que duermen en la cuna
voy a guardar este retrato del Che
como calló el canario traje un tenor a casa
una mujer escribe este poema
cargada de ultimátums
de pólvora
de rimmel
verde contemporánea lela
entre el uranio
y
el cobalto
trébol de la esperanza
convaleciente de amor
tramposa hasta el éxtasis
tonta como balada
neurótica metiendo
sueños en una alcancía
ninfa del trauma
novia de los cuchillos
jugando a no perder la luz en el último tute
una mujer escribe este poema
Carilda Oliver Labra (Seleccione el nombre si también la quiere oir)
Una mujer escribe este poema
Una mujer escribe este poema
donde puede a cualquier hora de un día que no importa
en el siglo de la avitaminosis
y la cosmonáutica
tristeza deseo no sabe qué
esperando la bayoneta o el obús
una mujer escribe este poema
sin atributos
a desvergüenza y dentellada
fogosa inalterable arrepentida pudriéndose
caemos por turno frente a las estrellas
todos tenemos que morir
no hay nada más ilustre que la sangre
una mujer escribe este poema
qué estúpida la línea que divide sol de sombra
el crepúsculo pasa
acumulándose al final de las azoteas
supimos de pronto de una trombosis coronaria
existe soledad
sonó una bomba
vean si se me han roto los lentes de contacto
una mujer escribe este poema
separa quince pesos para el alquiler
mi amigo viejo
se desprende del mediodía por la próstata
bailamos
sigue la preparación combativa
no pasarán
una mujer escribe este poema
como quien ha perdido el tiempo para siempre
creo en el corazón de Denise Darval
hemos ganado porque morimos muchas veces
parece que tengo un derrame de sinovia
no hay tiempo para la poesía
de veras que los frijoles se han demorado en
hervir
te juro que mañana presentaré el divorcio
una mujer escribe este poema
cómo hay fantasmas a la siete en mi pecho
entablillé una rama a la areca que está triste
mamá tu no sabes la falta que me haces
si suena la alarma aérea
recojan a los niños que duermen en la cuna
voy a guardar este retrato del Che
como calló el canario traje un tenor a casa
una mujer escribe este poema
cargada de ultimátums
de pólvora
de rimmel
verde contemporánea lela
entre el uranio
y
el cobalto
trébol de la esperanza
convaleciente de amor
tramposa hasta el éxtasis
tonta como balada
neurótica metiendo
sueños en una alcancía
ninfa del trauma
novia de los cuchillos
jugando a no perder la luz en el último tute
una mujer escribe este poema
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Carilda Oliver Labra,
Habitantes de poesía
viernes, 28 de octubre de 2011
Y sin embargo, amor.... Un poema delator
Me llegó mucho antes de que cayera como cubetazo de agua helada, mucho antes de aparecerse como rayo revelador de los que uno no se percata ni siquiera porque se anunció anticipadamente. Me llegó mucho antes de que aprendiera que el que algo exista o el que algo se quiera no resulta algunas veces suficiente.
Cuando llegó, protegía su nombre ingenuamente, lo escondía entre círculos de tinta grabados en madera condenada desde hacía tiempo a no serlo nunca más. Se delató así, sin más, mediante el nombre, y delató así, sin querer, su identidad, la desnudez con la que vive y que muchas veces niega, y su forma de aferrarse a una vida que sabe que no entiende pero sabe que finalmente existe y que no hay nada más.
Cuando llegó, venía despojado ya de cualquier duda, abrazado más que nunca a sus más antiguas convicciones. Venía acompañado de sinónimos intensos, de tristezas inexactas puntualmente acumuladas quien sabe desde cuándo y quien sabe junto a quien. Solo sé que fue de pronto, que lo vi y lo reconocí como un poema fuerte, como poema desnudo que viene de un poeta que se le entrega a otro, expresando a través suyo la certeza que solo la poesía les permite describir.
Es que delator podría ser cualquier poema si refleja lo encontrado tiempo atrás en unos ojos. Delator porque sin implorar un "favor de leer lo que llevo escrito" nos revela el dolor que le curtió la piel tantas veces, tantas, tantas veces, al poeta que utiliza como arma ante la vida el leer y el escribir.
Y sin embargo, amor
Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.
Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez en mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.
Pero ya no habrá tiempo de llorar.
Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.
Hace frío sin ti,
pero se vive.
Roque Dalton
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Habitantes de poesía,
Roque Dalton
martes, 23 de agosto de 2011
Retrato imposible de mujer
![]() |
| Muchacha en la ventana (1925) Pintura de Salvador Dalí expuesta en el Museo Reyna Sofía |
¿Qué es poesía? escribió Gustavo Adolfo Becquer atrapado en la pasión de unos ojos azules ¿Qué es poesía? me he preguntado tantas veces, también bajo el efecto de unos ojos profundos. Cuando menos me lo espero, la poesía surge y me acaricia y me complace con su existencia y me pasa que cuánto más la vivo, más olvido su definición, sin embargo, hace poco leí que la poesía es mujer y me invadió nuevamente la pregunta: ¿Será posible? ¿Será posible que sea una forma de definirla? ¿Que la poesía se ponga vestido, se mire en el espejo y se vea una mujer? ¿Será posible que se busque linda, que aunque lo sepa, dude y que se busque y que se sienta como sé bien que siente una mujer? Qué difícil para la poesía puede ser entonces conocerse, reconocerse y de pronto... que cierto puede ser. La feminidad es un enigma, una mujer siempre está en busca de lo que es ser una mujer, nunca se conforma, nunca se satisface en sí misma, siempre busca, siempre es pregunta, desea ser y eternizarse y vencer a lo imposible. Por si fuera poco, la mujer no existe, es decir, la mujer ya está mas allá de definirse como la contraparte del hombre, como extensión de éste o criatura incompleta en su relación con él. De alguna forma, la mujer de ahora perdió el universal de lo qué era ser una mujer y se quedó sin fórmula sin maneras para encajonarse, haciéndose libre sin saberlo, libre de ser al menos, por eso quizá, lo más sensato sea no intentar definirse, no pretender hacer de la mujer un concepto porque hablar de ser mujer es algo inacabable.
Ahora bien, entonces, ¿La poesía es mujer? ¿A la poesía no le pasará lo mismo? ¿Habrá alguna manera de definir poesía? Creo que no porque quizá si es mujer y como tal, querer definirla será quitarle alas, porque será querer explicar lo que no necesita ser explicable. La definición poesía no existe como no existe la definición de mujer. La poesía es libre como libre es todo aquello que tiene alma de mujer. No intento definirla, solo intento retratarla y el intento es incompleto, un retrato imposible de mujer:
La poesía-mujer es dolorosa, profunda como la que nos retrata Miguel Hernández, "Me tendí en la arena para que el mar me enterrara,me dejara, me cogiera, ¡Ay de la ausencia!"
La poesía-mujer es dolorosa, profunda como la que nos retrata Miguel Hernández, "Me tendí en la arena para que el mar me enterrara,me dejara, me cogiera, ¡Ay de la ausencia!"
Intensa, infinita como la de García Lorca, "...Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena, tristeza resignada de cosa irrealizable, tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarte...."
Sensible, ardiente, seductora como la vive Pablo Neruda, "...Ahora, ahora también, pequeña, me traes madreselvas, y tienes hasta los senos perfumados. Mientras el viento triste galopa matando mariposas yo te amo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela...."
Elegante, bien vestida, correcta, armónica, perfecta como la que nos ofrece Octavio Paz, "Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo un cuerpo como día derramado y noche devorada; la luz de unos cabellos que no apaciguan nunca la sombra de mi tacto; una garganta, un vientre que amanece como el mar que se enciende cuando toca la frente de la aurora; unos tobillos, puentes del verano; unos muslos nocturnos que se hunden en la música verde de la tarde; un pecho que se alza y arrasa las espumas; un cuello, sólo un cuello, unas manos tan sólo, unas palabras lentas que descienden como arena caída en otra arena...."
Y como buena mujer, la poesía es ambigua, humana, se dedica a ser jugando, amando lo imposible como la poesía de Sabines, "Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras todo esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. ..."
A veces reacciona contra el verdugo y la poesía-mujer se hace reclamo, se muestra altanera y dueña de sí misma y mira en plenitud al otro sexo, "Hombres necios que acusais a la mujer sin razón, sin ver que sois la razón de lo mismo que acusais..." La poesía fue la voz de Sor Juana, mujer insumisa del nuevo tiempo, del nuevo mundo.
La poesía-mujer también engendra ideas, un poema o una nación, así, Silvio la canta diciendo "La era está pariendo un corazón".
Otras veces, la poesía se amarra a la almohada y llora y cierra los ojos para poder mirar lo único que queda, "Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida."1 Y en ocasiones solo trata de entender y sumergirse y saborearse mujer, pero se le escapa al poeta de las manos y éste la llora y le dice "Te me hiciste poema, yo te prefería de piel"2
La poesía-mujer también engendra ideas, un poema o una nación, así, Silvio la canta diciendo "La era está pariendo un corazón".
Otras veces, la poesía se amarra a la almohada y llora y cierra los ojos para poder mirar lo único que queda, "Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida."1 Y en ocasiones solo trata de entender y sumergirse y saborearse mujer, pero se le escapa al poeta de las manos y éste la llora y le dice "Te me hiciste poema, yo te prefería de piel"2
La poesía siempre es más, es fe me dijeron hoy y de ahí surgió todo esto, porque creo que si, porque la mujer también es fe, una promesa de que la vida sigue y en ese seguir todo toma sentido. Entonces la poesía es fe y con ella aprendo día a día lo que es ser una mujer y es entonces, solo entonces, cuando realmente puedo mirarme en el espejo.
1 Poesía de Alejandra Pizarnick, poetisa Argentina
2 Poesía de Elmer Menjívar, poeta Salvadoreño
martes, 19 de julio de 2011
Azul
Amo tus ojos
faroles milagrosos que invitan a seguir
Amo tu risa
sonido de pájaro en madrugada que obliga a sonreir
Y amo el azul que de mi boca emana
con tan solo pronunciar tu nombre.
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Alada,
Habitantes de poesía
jueves, 2 de junio de 2011
Mi tumba, mi templo, mi tesoro
"Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido
mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba"
Rosario Castellanos
Tengo 36 años y no me avergüenza decirlo. Finalmente estos años son todo lo que tengo, todo lo que he vivido. Me lleva a cuestas un cuerpo que como diría Benedetti, apenas descubro mío. La verdad es que siempre lo tuve, pero tengo poco de disfrutarlo, y es que quiza si lo disfruté más en un principio pero no me di cuenta, porque así como cada pieza de nuestro cuerpo solo la percibimos cuando nos duele, el cuerpo entero solo se hace consciente con el paso de los años, cuando le vamos haciendo huellas y tatuando amores, malos hábitos y olvidos. Con todo y todo, amo este cuerpo que nunca cuidé tanto, ni aún cuando parecía que si lo hacía pero que sencillamente no hice porque ¿para qué? si no sabía que era mío, lo creía bello y hasta no mirarlo parecía sencillo.
Ahora lo reviso diariamente, lo pongo frente al espejo y lo ausculto como cualquier médico lo hace buscando el síntoma delator y soy feliz, realmente feliz de gustarme en general aún cuando podría quitar quizá algunos bultos, ponerme si pudiera otros, respingarme, planchar pequeños surcos y colorear y decolorar muchos puntos defectuosos, pero no, la verdad es que he llegado al punto intermedio en el que lo siento felizmente mío, solo mío, no de la juventud arrasadora en la que te vale lo que pase porque el cuerpo se repone pronto y de todo, ni tampoco de la madurez extrema en la que tendré que pedirle perdón a mis miembros por no poder hacer lo que el alma indica. No. Ahora miro mi cuerpo y me gusta identificar que está ahí, donde creí en la noche que lo había perdido. Me gusta notar que todavía puedo apostarle al tiempo y jugarle una mala broma, aparentar que no transcurre, que no visita y que aún le gana una partida la vanidad.
Ahora puedo decirle "Te quiero cuerpo mío y te lo digo así, sin humildad, sin morbo y sin falso pudor. Te quiero por permitirme disfrutar el mundo con todos mis sentidos, te quiero porque me has hecho fuerte y me has permitido dar vida y resguardar tesoros. Te quiero por mantenerme activa, te quiero por otro buen rato y para disfrutar la vida. Te quiero y debo cuidarte, te quiero y quiero mantenerte. Te quiero porque como sea, cuando sea y desde siempre, has sido, eres y serás mi tumba, mi templo, mi tesoro".
He aquí el poema de Benedetti que he traido en la cabeza toda esta semana, a la luz de los acontecimientos y de las enfermedades que rodean a los que quiero, a los que creí sanos, a los que se han marchado lejos. Un poema que aparece en un libro maravilloso llamado Andamios que habla precisamente de eso, del reencuentro con el cuerpo (en medio de otras cosas), del reencuentro consigo mismo; y es que no hay que ir más lejos a veces para reencontrarnos: Para querernos solo basta reencontrarnos con nuestro propio cuerpo:
"Cada día lo veo con mayor nitidez:
mi cuerpo, este cuerpo, es lo único mío,
mi casa solariega, mi propiedad antigua.
Qué pobreza, qué lujo
de futura ceniza.
Viajo por él sin guía y sin resguardo
y como en un safari recorro sus penurias,
sus abras y archipiélagos,
sus redes varicosas,
sus manchas y suturas,
sus rótulas tarpeyas,
y hasta las cicatrices, ese agüero
del mañana que acecha.
No hay duda que mi cuerpo es lo único mío,
mi testamento ológrafo,
mi convincente nada, mi destino,
pero también mi dulce memoria de Rocío.
Estiro con la yemade mi pulgar villano
las costuras del tiempo,
pero no bien la quito
renacen y se afirman
todos sus amuletos.
La cabeza candela no existe como faro.
Es la que atiende y juzga,
la que asimila y sueña
la que se subordina
y a veces se subleva,
la que espera el regalo
de otro cuerpo a la espera
la que organiza tactos
y visiones y yugos
y resume en su piel
el pellejo del mundo.
Pese a todo mi cuerpo
es lo único mío,
mi propiedad antigua.
Qué pobreza, qué lujo
de futura ceniza."
(Mario Benedetti)
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