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martes, 23 de marzo de 2021

Un brindis

Por los tiempos de la sal
los del amor
los de la memoria
por los tiempos del sol
los de la siembra de la uva 
los de música y pergaminos
los de baile alrededor del fuego 
los de la cosecha 
los de la alianza entre las copas
los de la palabra y la risa

por lo que se fue
por lo que vendrá
por lo que permanece

Por todos los tiempos

y por este cariño inagotable

miércoles, 20 de mayo de 2020

De fiesta el corazón

Todos mis refugios son los lugares en que te encuentro.

Cuando llega el amor hace fiesta el corazón.
Pero no es por fiesta que llega el amor
la fiesta es el amor
porque sólo en el amor
el corazón descansa.

sábado, 6 de abril de 2019

Revelación

Sabemos que hemos encontrado un amigo
cuando descubrimos bondad en la mirada del otro
a quien le hemos revelado nuestra locura.

Se produce entonces una especie de magia
El milagro primigenio
de dejarnos tocar por el mundo
y soportar que duela

De mirarnos en el espejo
más libres de nosotros mismos
y menos rotos.

                         Alicia Salum




jueves, 23 de agosto de 2018

Amigo, poeta en el mar

Mi mejor amigo cumple años y está lejos. Hemos estado lejos muchas veces pero también juntos.
La vida, que compartirnos cuando ella era un bosque de sorpresas, miedos, deseos y expectativas, se nos hizo más accesible al caminarla juntos, haciéndonos uno al otro, haciéndonos a cada uno muy distintos pero con huellas en nuestros cuerpos como las marcas que a las piedras les va dejando el mar. 
Con el tiempo, esa misma vida nos arrojó a otros caminos, a otras trincheras, a nuevas formas de descubrirla, enfrentarla y enamorarla. 
Vinieron variaciones sobre cómo escribirnos y descubrirnos, despedirnos y abrazarnos, una y otra vez hasta que hicimos a la poesía parte de ese nosotros.
Mi mejor amigo cumple años y yo brindo. 
Leo y abrazo poesía porque su vida se ha convertido en mi propia fiesta:


Retornos del amor recién aparecido
Rafael Alberti

Cuando tú apareciste,
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.
Braceaba en lo oscuro, agonizando,
oyendo un estertor que aleteaba
como el latir de un ave imperceptible.
Sobre mí derramaste tus cabellos
y ascendí al sol y vi que eran la aurora
cubriendo un alto mar en primavera.
Fue como si llegara al más hermoso
puerto del mediodía. Se anegaban
en ti los más lucidos paisajes:
claros, agudos montes coronados
de nieve rosa, fuentes escondidas
en el rizado umbroso de los bosques.

Yo aprendí a descansar sobre tus hombros
y a descender por ríos y laderas,
a entrelazarme en las tendidas ramas
y a hacer del sueño mi más dulce muerte.
Arcos me abriste y mis floridos años
recién subidos a la luz, yacieron
bajo el amor de tu apretada sombra,
sacando el corazón al viento libre
y ajustándolo al verde son del tuyo.
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo
que no penaba en una cueva oscura,
braceando sin aire y sin salida.

Porque habías al fin aparecido.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Me quedo

Me quedo con su mirada
tan triste dicen
como la de los bueyes
con su risa burlona
que embriaga los sentidos
y endulza la garganta
me quedo con su voz
alegría rompevientos
con  su silencio
promesa de aguacero
que llega con la noche
me quedo con la impronunciable caricia
tan cruel como el último beso
y tan honesta para dejarme ir
pero me quedo como el sediento
que encuentra vida
en una sola gota
y que al beberla la imagina
no sólo hermosa
                              si no poema

domingo, 4 de diciembre de 2016

Los amigos

Los amigos no se curan las heridas
se hacen nuevas
Se raspan los codos mientras juegan
se arrancan vida mientras caminan
y entre más caminan
envejecen
Los amigos son ríos caudalosos que no saben detenerse
rompen suelo / surcos
tiran árboles / casas
Se crecen conforme crece la tormenta
cuando la torrente sube
se resisten a los diques y las carreteras
corren libres sin mirar atrás
Los amigos no se acarician el alma
se la rompen mas bien a carcajadas
es entonces cuando se sienten más vivos que nunca
aunque estén muriendo
Los amigos ponen nombre a cada una de sus cicatrices
las pintan y se las tocan hasta que dejan de dolerles
se hacen moretones
sudan
juegan
se muerden
se arrebatan el amor
se prometen vida eterna
y cuando se saben cerca
los amigos se van
para empezar de nuevo
en alguna otra parte

miércoles, 23 de marzo de 2016

Algo más, mucho más

Amábamos lo que éramos
raros, imprecisos, incomprensibles
voces de luz amarradas al teléfono
mezcla de espejo y cordón umbilical.
Hablar bajo
parirnos poesía
reir cómplices en el secreto
con los pies mojados en las arenas de un sueño
paraíso itinerante entre desierto y mar.
Hicimos nuestro el inventarnos frases
escribirnos cartas
retar cualquier regaño
querernos confesar.
Amábamos lo que fuimos
faroles
amparo
árboles robustos
líquido flamable
siempre algo más.
Amé lo que me hiciste
y en lo que te convertiste
el pañuelo en que cabía todo mi mundo
mi equinoccio personal de primavera
mi mejor grano de café
el poeta que más amó Dalí
mi escape predilecto al mundo de las maravillas
el conejo blanco pendiente del reloj
la Cuba  moral de mi Latinoamérica unida
la mitad de lo que uno ama de su país
el principito de mi propio asteroide.
Y fuimos más, mucho más, siempre algo más
nos enseñamos a querer y ser
cada quien lo que es
sin forzar el futuro que construía el otro
sin pedir nada o engañar
fuimos más
aprendimos a ser más
a amar sin esperar
a crecer sin detener
a agradecer porque nos supimos el hielo de Watanabe
que nos hicimos sol
y nos enseñamos también a ser guardián.
Amábamos lo que éramos
y amamos hoy  lo que cada uno somos
aunque parezcamos tan distintos a los de entonces.
Amamos de alguna manera
cada uno a su manera
ser algo más, mucho más
de lo que podíamos ser
al principio de todos los tiempos


EL GUARDIAN DEL HIELO

Y coincidimos en el terral
el heladero con su carretilla averiada
y yo
que corría tras los pájaros huidos del fuego
de la zafra.
También coincidió el sol.
En esa situación cómo negarse a un favor llano:
el heladero me pidió cuidar su efímero hielo.
Oh cuidar lo fugaz bajo el sol…
El hielo empezó a derretirse
bajo mi sombra, tan desesperada
como inútil.
Diluyéndose
dibujaba seres esbeltos y primordiales
que sólo un instante tenían firmeza de cristal de cuarzo
y enseguida eran formas puras
como de montaña o planeta
que se devasta.
No se puede amar lo que tan rápido fuga.
Ama rápido, me dijo el sol.
Y así aprendí, en su ardiente y perverso reino,
a cumplir con la vida:
yo soy el guardián del hielo

                                José Watanabe

lunes, 23 de marzo de 2015

Alicia, el conejo y el reloj (Inspirado en el cuento de Lewis Carroll)

"Tendrás que esperar y conformarte,
o esperar solamente,
A lo peor hiciste mal negocio conmigo
A lo mejor acertaste para siempre."
Mario Benedetti



Conejo estaba ahí, asomado, frente al hoyo en el que cayó Alicia. La veía sin reconocerla, cayó sin fijarse y ahora estaba distinta, ahora era adulta y estaba con la ropa rota, sucia, cubierta de fango. 
El se asomó y ella gritaba:
-Auxilio, me caí.
Conejo se asomó, miró su reloj y dijo:
-Tengo prisa, no tengo tiempo, tengo prisa
Alicia decía:
-Conejo, soy yo, Alicia, la niña que te ha seguido fielmente y durante mucho tiempo
- pero tengo prisa, debo seguir, luego nos vemos.- Gritó Conejo.
- ¿Y cómo salgo? Necesito magia para salir.
- Es cierto. Pero la magia ya te la di. Ahora es tu tiempo, úsala.
Conejo se fue, mientras decía:
-No tengo tiempo, llevo prisa, mucha prisa. No tengo tiempo.

Alicia al principio, solo alcanzó a hacer una mueca. Hubiera querido estar en otra parte, hubiera quería colgar a Conejo. En ese momento lloró, lloró y lloró. Fue hasta mucho después, cuando ya no tenía mas lágrimas, que se dio cuenta que por culpa de sus lágrimas se hacía  más grande el fango. Entonces  sonrió y  se dijo:
- ¡ahhhh, está bien! Saldré por mi misma. Ocuparé la misma magia que Conejo me enseñó.
Alicia, que no hallaba la forma pero estaba dispuesta a todo con tal de salir de ahí, se comió un pequeño caracol que estaba ahí dentro. Al comerlo creció tanto que pudo salir del hoyo.
Ella corrió, se bañó en una casita abandonada que encontró en el camino y para mientras, al no saber qué hacer ni a dónde ir,  se puso a jugar cartas.
Ella no sabía dónde estaba, no sabía hacía donde dirigirse si seguir a Conejo. De pronto escuchó a lo lejos: tic tac, tic tac, tic tac.
- Ahí estás. - dijo Alicia poniéndose alegre
- Todavía te escucho. En algún lugar seguro nos encontraremos.-  se dijo Alicia  mientras caminaba por el bosque.  Susurraba mientras iba jugando y riendo, como aquella niña paseando curiosa por primera vez.
- Gracias por la magia querido Conejo. Gracias por  ese tic tac. Algún día volveremos a vernos, estoy segura que la historia no termina aquí...

miércoles, 1 de octubre de 2014

Declaración de fe

Somos recuerdos, lo que hicimos, lo que quisimos y lo que  creímos ser... todo se guarda y se convierte en memoria... Pero no hay peor enemiga que ella. Habrá que cuidarse, bailarle todos los días, reírse de vez en cuando, dejar recados, fotografías, poemas, canciones por todas partes, no darle el gusto al olvido para que ocupe su lugar...
                  
FAREWELL
Desde el fondo de ti, y arrodillado, 
un niño triste, como yo, nos mira. 
Por esa vida que arderá en sus venas 
tendrían que amarrarse nuestras vidas. 
Por esas manos, hijas de tus manos, 
tendrían que matar las manos mías. 
Por sus ojos abiertos en la tierra 
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada. 
Para que nada nos amarre 
que no nos una nada. 
Ni la palabra que aromó tu boca, 
ni lo que no dijeron las palabras. 
Ni la fiesta de amor que no tuvimos, 
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros 
que besan y se van. 
Dejan una promesa. 
No vuelven nunca más. 
En cada puerto una mujer espera: 
los marineros besan y se van. 
Una noche se acuestan con la muerte 
en el lecho del mar.

Amo el amor que se reparte 
en besos, lecho y pan. 
Amor que puede ser eterno 
y puede ser fugaz. 
Amor que quiere libertarse 
para volver a amar. 
Amor divinizado que se acerca 
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, 
ya no se endulzará junto a ti mi dolor. 
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada 
y hacia donde camines llevarás mi dolor. 
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos 
un recodo en la ruta donde el amor pasó. 
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame, 
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo. 
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. 
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy. 
Desde tu corazón me dice adiós un niño. 
Y yo le digo adiós.

                                                     PABLO NERUDA

viernes, 23 de marzo de 2012

El rincón de las mariposas o collage para un amigo

Las mejores cosas de la vida llegan sin anunciarse. Un día, de repente, nos damos cuenta que estamos vivos de a deveras, que no se existe por existir ni solo porque un músculo involuntario se nos contrae sino porque hay una conexión con la vida y nos regala sentido para la existencia. Así, un buen día puede aparecerse ante nosotros un muchacho que fecunda mariposas, que enseña que la noche es un gran colador de estrellas, que nos dice en su mirada que es tan grande e infinito el mundo como lo que puede escribirse en una hoja de papel.

Las mejores cosas de la vida llegan sin anunciarse, se acostumbra uno sin embargo a vivir con ellas. Las acariciamos con el paso del tiempo y son las únicas cosas que no se vuelven viejas.
Las mejores cosas de la vida llegan siempre cuando uno menos las espera.

Collage para los amigos que se fecundan mariposas o quizá peces o quizá estrellas según sea la hora:


... Que complicados somos. Lo único cierto cada día de este nuestro nosotros, es que quiero un buen día de estos acompañarlo a una librería, a esas con libros de segunda mano, con mil tesoros escondidos, inimaginables. Sorprendernos con lecturas nuevas o algunas viejas que compartirle al otro. Caminar y caminar sin rumbo fijo, sin percatarnos de la hora, platicando cualquier cosa que nos permita seguir caminando y riendo. Conocer su último escrito, de su puño y letra, de esa letra suya y puntiaguda que ilumina mi entorno cuando llega. Tomarnos un café en su casa y escuchar la música que quiera enseñarme, conocer un nuevo Silvio u otro Benedetti, recordar a Beethoven y dejar mis manos lejos del café. Acompañarnos un día al mar y llevar únicamente unos sándwiches de atún aunque el agua ni siquiera pueda tocarnos cuando el viento sople. Querido amigo, lo único que importa hoy, es que quisiera de nuevo detener el tiempo en una noche. Tal vez esta vez sea con menos lágrimas pero con el mismo abrazo de aquel entonces. Y por favor, justo antes de volver a poner distancia, vuelva a tocar mi cara con sus manos para quitar la basurita que siempre, no sé cómo le hace, pero siempre me encuentra y si no es mucho pedir, permítame besar sus párpados.


De la vida envidiable de Feliciano Argueta
Mario Payeras

Ya ves que aquella despedida de México,
provisional como todos los plazos del corazón,
no pudo sobrevivir a su propia promesa.
Y hoy que es marzo,
compañero,
y que ya no te encuentras bajo este viejo cielo
donde los pájaros son desmemoriados,
me llena la certeza de que mientras no nos vimos
averiguaste más sobre la semejanza que en los dias de la escuela
llegamos a vislumbrar entre la realidad y las marquetas tempranas
que dejaba en las esquinas el carruaje del hielo.
Así supe que en los años de la guerra
te asediaron a menudo las papalotas de la infancia
que a ti también te desvelaron las estrellas
en las noches de la sierra
(esa desordenada fiesta de bengalas
de difícil sentido),
y que entre tantos paisajes como viste
había dos o tres que para ti llegarían a ser insustituibles.
Supe que después de todo
te sorprendió que el amor fuera eso tan disperso,
que puede a veces consistir en el rito desolado
de recoger para alguien que ni siquiera conocemos
las caracolas de Guanabo
en las interferencias de una marimba lejana
en la noche de Bruselas
o en la muchacha de la blusa azul
que un domingo de Berlín nos reveló con sus modales
los infinito riesgos del olvido.
Hoy sé que así tratabas de explicarme
que el mundo es demasiado grande para nuestra nostalgia.
Y esa desamparada aventura terrestre íbamos a contárnosla
aunque fuera después de aquellos largos almanaques de ausencia,
como tú mismo decías.
Yo te esperé muchas veces en un café de Praga
mientras tú quizás andabas,
en horarios distintos,
por el remoto cielo de Valparaíso,
pensando que en efecto la realidad es translúcida
pero que es atravesable en un solo sentido
porque no tiene caminos de regreso.
Y qué bueno hubiera sido encontrarnos algún día
para entregarnos cuentas de lo andado,
para mirarnos a los ojos
por lo menos
una vez más en la vida
y arrancarnos (quién sabe?)
los flores que entretanto nos hubieran crecido para el otro
en el propio corazón.
Pero tú sabías que no vale la pena
tratar de ser felices a la vieja manera
Por eso es explicable que en tu cartera se encontraran
simples objetos de hombre que no le teme al olvido
(y desde aquella hora
la muerte no es para ni esa patria feroz
que nos aflige tanto con su ternura solitaria).
y que un 14 de abril te olvidaras de las citas y de las fechas humanas
y te marcharas conforme hacia el largo domingo sin barriletes ni pájaros,
la región que en los mapas más antiguos que existen
solía representarse con una ballena triste.



Distancia del amigo
Rosario Castellanos

En una tierra antigua de olivos y cipreses
ha fechado mi amigo su más reciente carta.
Lo imagino escribiendo, sentado en una roca
a la orilla del mar, tirando piedrecitas
sobre el lomo verduzco de las olas.
(Si estuviera en un parque tiraría
migas a los gorriones,
si en un estanque, Ledas a los cisnes.)
Lo imagino volviendo su rostro hacia el crepúsculo,
mordisqueando una brizna mientras piensa
que la vida es tan bella porque es corta.
(No es de los que invocan a la muerte.
Es de los que la hospedan, silenciosos,
en el sitio más hondo de su cuerpo.)
Se levanta después y camina despacio,
con las manos metidas en las bolsas
de un traje viejo y ancho.
Puede hervir a su lado la multitud. Mi amigo
está solo. Entre hombres embriagados
de dicha, entre mujeres ojerosas de duelo
lleva su soledad como una espada
desnuda y eficaz, radiante de amenazas.
Llega a su cuarto. Lo abre. Nadie espera.
Hay un olor oscuro,
pesado, de ventana estrangulada.
Igual que cuatro cirios metálicos relucen
las cuatro extremidades agudas de la cama.
Se ha desplomado en ella y una punta lo hiere.
¡Cómo sangra empapando las sábanas, tiñéndolas,
cómo se queda lívido y exangüe
mientras bajo su frente se incendian las almohadas!

La fecha de esta carta que estrujo es muy remota
—de un tiempo en el que el tiempo no existía—
y la ciudad de que habla se reclina
más allá de los mapas.
Mí amigo, sin embargo, está cercano.
Podría yo tocarlo si pudiera
tocar mi corazón recóndito y sellado.




Sabe compañera...
Elmer Menjívar

Sabe compañera
vencimos algo
no se si algo hecho de tiempo
o de geografía
pero eso ya no amenaza
se ha hecho complice en nuestro crimen
de querernos sin preguntar
al imposible

Sabe compañera
vivo de su sonrisa
y aprendo de la libertad de su lágrima
lo que me hace falta para sentirme hombre

Sabe compañera
aún hay abismos
y mucha lástima en mis espejos
aún la queja de la vida me acosa
y se hace dificil escribir mañanas

Sabe compañera
su mano es fe
y la pregunta cruel
un empujón hacia mi mismo

Compañera
conocí de la paz
cuando su mirada me dijo
que su sonrisa
ya está a salvo de mi sombra.


Poema XV
Pablo Neruda

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

miércoles, 4 de enero de 2012

mucho más grave

 

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabes tan objetivamente como yo.

Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,y volverte a encontrar,
y ojalá nada mas.

No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llora.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.

Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.
No.

La cosa es muchisimo mas grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabes que eso no sirve.

Quiero decir que estas rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabes en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.

Quiero decir que estas sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimo a su sombra,
y vos en cambio sabes estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.

Quiero decir que estas abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.

Como ves es más grave,
Muchisimo más grave,
Porque con estas o con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
la querida muchacha que sos,
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres
que quise o quiero.

Por que gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
ue el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.

Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van
Pero vos,
Por favor,
No te vayas
              Mario Benedetti
 
Como una loca desquiciada que no sabe otra cosa más que su nombre