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miércoles, 29 de marzo de 2017

Beso soy

Pocas veces creo en el amor a primera vista, al primer toque, a la primer guitarra, al primer olor. Pero definitivamente creo en ese tipo de amor, el amor de aquel que escribe y escribiendo se delata. 
Y así, pocos como Miguel para poetizarme el corazón.

Lo cierto es que hoy, como regalito de mi querida Ana, escuché lindas versiones musicalizadas de poemas de Miguel Hernández a 75 años de su muerte en prisión. El resultado es que me enamoré, lo que me hizo visitar nuevamente este mi mundo al que parece que a veces olvido pero que quiero tanto.

No puedo sino desearles si lo escuchan, que lo disfruten como yo, porque créanme, ha sido mucho el disfrute.



Beso soy
(Miguel Hernández)

Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado.
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.
            
Corazón en una copa
donde me la bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!
            
No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
            
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.
            
Amor, tu bóveda arriba
y yo abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.
            
Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Espesura, mar, desierto,
sangre, monte rodador,
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.
            
Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre.
sólo por amor.
            
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme. no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa ?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.
Sólo por amor.

viernes, 26 de octubre de 2012

El jardín de las tentaciones

Mentira, cuando Adán pecó con Eva no fue por culpa de ninguna serpiente. Eva  sabía sin ninguna inocencia que la tentación era mucha, que el jardín inspiraba y  que estaban solos. Eva saboreaba desde hacía tiempo aquellos frutos carnosos que colgaban de las ramas, ya maduros, y que prometían un paraíso de exquisita miel. Eva siempre lo supo. Luego le vino el destierro, el mito de la inocencia perdida, el fin de todos los tiempos...
Eva, desterrada para siempre de ese paraíso se prometió volver,  pero no, en el último intento se quemó la boca.
Eva se refugia desde entonces en un sueño sin retorno. En un laberinto sin accesos. En el goce de los locos. Eva proyecta sueños  y baila con los pájaros. Se abraza mientras baila, a unos ojos. Se mueve al compás de unas manos finas que la aprietan y del canto de unos labios que susurran a su oído.
Eva seduce a la muerte, se entrega a ella, amante, enardecida, en un sueño, tentada  por el jardín de las mil bocas.


La Boca

Boca que arrastra mi boca.
Boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.

Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.

Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astros que tiene tu boca
enmudecido y cerrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejarán desiertos
ni las calles ni los campos.
¡ Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!

Bebo en tu boca por ellos,
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos,
besos distantes y amargos.

Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.

He de volver a besarte,
he de volver. Hundo, caigo
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos y enamorados.

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
Vida, Muerte, Amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

Miguel Hernández

martes, 3 de enero de 2012

Engaño original

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
               Miguel Hernández

No existe el cielo: Despues de toda su magnificencia finalmente se reduce a migajitas, esas que nutren de tristeza y eternizan para el moribundo la agonía.
No existe la gloria, solo existe mientras se tienen juventud y dudas. Las dudas permiten creer que hay algo más grande y realmente cierto. Pero lo cierto solo se comprueba cuando algo ya no está, cuando se nos ha ido de las manos, cuando ya no existe, cuando ya no es.
No existe esto, tampoco existo yo... Quizá solo se trata de un  fantasma de mujer herida que llora por el niño que tuvo en sus entrañas y que nunca fue, el que engendró como solo podría engendrarse la poesía, de a uno solo, en la más íntima, egoista y callada soledad,  desde lo más profundo y obscuro de su ser, desde lo más imperfecto e inhumano de su amor, desde la fe en lo futuro y lo posible...  en la ignoracia de lo que no se es y no se tendrá nunca.
Ese niño que no pudo ser y al que se quiso tanto, y que se quedó ahí, agazapado, con los ojos abiertos y pequeños, cubiertos de miedo y de deseo, de querer saber pero sin saber cómo vivir sin ser, porque no fue, nunca fue y solo le quedó decir adios. Adios al pecado original con que se nace sin saberlo, sin quererlo o disfrutarlo. Adios a la manzana mordida, a la serpiente que se mordió a sí misma por estar enamorada. Adios a Eva, adios a Adán y al nunca niño de sus vientres, amen.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Vuelo

¿Cómo hacer para conciliar sentimientos? ¿Cómo hacer al descubrir un día que  alguien ama a alguien y que al otro día ese amor se vaya lejos? ¿Cómo saber que se ama y que en ese amar feliz también se pierde?¿Cómo hacer para olvidar los golpes y aprender de las caidas? ¿Cómo creer en alguien que se dice honesto y luego ver que es capaz de vender la supuesta honestidad por ganar un poco más de dinero? ¿Cómo decirle al alguien  a quien uno quiere "no tengo tiempo" y saber ante todo que el cariño sigue, que ya habrá otro momento? ¿Cómo crecer en un país en guerra y aún así creer en la alegría y las ganas de vivir y reir y hermanarse de sus habitantes?¿Cómo vivir, por el contrario, en un país "de paz" que practica diariamente el "que no tranza no avanza"? ¿Cómo mantener el lazo social más alla de la violencia cotidiana? ¿Cómo mantener la fe y no dejarse atrapar por la desesperanza? Cómo hacer, no lo sé, solo quiero creer que pude hacerlo y que otra vez podré lograrlo y podremos lograrlo todos. Hoy quiero dormir sin pensar, abrazada a mi  perseverancia.... volando, volando, siempre volando,  aunque pueda caer otra vez....

VUELO

Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar ... Pero, ¿quién ama? Volar ... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. EL cielo se eleva. El aire mueve.

                                               Miguel Hernández