Despídete de los sueños
de las gárgolas y los vitrales
de la corona de espinas
de la edad media afuera de los libros
de mirar al cielo y encontrar sus torres
de incluirla en tus destinos
Toda maravilla en la historia
tarde o temprano cae
En su contra dirán que no tenía talento, a favor, que su oreja continuaba en su lugar.
A veces, a la poesía como a la vida, le sobran las palabras
Sobran las palabras
Por traidora decidí hoy,
martes 24 de junio,
asesinar algunas palabras.
Amistad queda condenada
a la hoguera, por hereje;
la horca conviene
a Amor por ilegible;
no estaría mal el garrote vil,
por apóstata, para Solidaridad;
la guillotina como el rayo,
debe fulminar a Fraternidad;
Libertad morirá
lentamente y con dolor;
la tortura es su destino;
Igualdad merece la horca
por ser prostituta
del peor burdel;
Esperanza ha muerto ya;
Fe padecerá la cámara de gas;
el suplicio de Tántalo, por inhumana,
se lo dejo a la palabra Dios.
Fusilaré sin piedad a Civilización
por su barbarie;
cicuta beberá Felicidad.
Queda la palabra Yo. Para esa,
por triste, por su atroz soledad,
decreto la peor de las penas:
vivirá conmigo hasta
el final.
Mi mejor amigo cumple años y está lejos. Hemos estado lejos muchas veces pero también juntos.
La vida, que compartirnos cuando ella era un bosque de sorpresas, miedos, deseos y expectativas, se nos hizo más accesible al caminarla juntos, haciéndonos uno al otro, haciéndonos a cada uno muy distintos pero con huellas en nuestros cuerpos como las marcas que a las piedras les va dejando el mar.
Con el tiempo, esa misma vida nos arrojó a otros caminos, a otras trincheras, a nuevas formas de descubrirla, enfrentarla y enamorarla.
Vinieron variaciones sobre cómo escribirnos y descubrirnos, despedirnos y abrazarnos, una y otra vez hasta que hicimos a la poesía parte de ese nosotros.
Mi mejor amigo cumple años y yo brindo.
Leo y abrazo poesía porque su vida se ha convertido en mi propia fiesta:
Retornos del amor recién aparecido
Rafael Alberti
Cuando tú apareciste,
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida.
Braceaba en lo oscuro, agonizando,
oyendo un estertor que aleteaba
como el latir de un ave imperceptible.
Sobre mí derramaste tus cabellos
y ascendí al sol y vi que eran la aurora
cubriendo un alto mar en primavera.
Fue como si llegara al más hermoso
puerto del mediodía. Se anegaban
en ti los más lucidos paisajes:
claros, agudos montes coronados
de nieve rosa, fuentes escondidas
en el rizado umbroso de los bosques.
Yo aprendí a descansar sobre tus hombros
y a descender por ríos y laderas,
a entrelazarme en las tendidas ramas
y a hacer del sueño mi más dulce muerte.
Arcos me abriste y mis floridos años
recién subidos a la luz, yacieron
bajo el amor de tu apretada sombra,
sacando el corazón al viento libre
y ajustándolo al verde son del tuyo.
Ya iba a dormir, ya a despertar sabiendo
que no penaba en una cueva oscura,
braceando sin aire y sin salida.
sin resistencia para olvidar
que pueden surgir flores
de la humedad de las palabras
y del aroma a sexo tierno y cálido
de sueño adolescente
que se pasea tímidamente por el aire
como efecto invernadero para germinar arcoíris
Aprendí contigo que la inocencia
puede escaparse dos / tres / hasta mil veces
y reír juntos por lo perdido antes de la paz
que las sirenas no cantan para atraer marinos
que levantan sus voces mientras se peinan
a nuestro ritmo
y en nuestras olas llenas de espuma preñan el mar
que las arenas del Sahara fecundan el amazonas
surten de oro nuevo a Belo horizonte
sin que lo quiera ningún extranjero arrebatar
Aprendí contigo que la inocencia es un jardín sin nombre
un mito ajeno que destruímos
una pared antigua frente a nosotros
que nos descubrió ansiosos por derrumbar.
El silencio es la voz que uno elige
el canto que se tararea jamás en cualquier parte
una forma de estar o de fingir
la manera en que no
el silencio es la sombra que aguarda en el bolsillo
el cuchillo que vigila que la fiesta terminó el silencio es el espacio en que me encuentro
con la ausencia de tu risa
tu mirada
y tu voz
mi silencio parece imposible
pero no
Uno vuelve a subir las escaleras
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente,
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.
Fina García Marruz
Silencio
Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen
Octavio Paz
Los amigos no se curan las heridas
se hacen nuevas
Se raspan los codos mientras juegan
se arrancan vida mientras caminan
y entre más caminan
envejecen
Los amigos son ríos caudalosos que no saben detenerse
rompen suelo / surcos
tiran árboles / casas
Se crecen conforme crece la tormenta
cuando la torrente sube
se resisten a los diques y las carreteras
corren libres sin mirar atrás
Los amigos no se acarician el alma
se la rompen mas bien a carcajadas
es entonces cuando se sienten más vivos que nunca
aunque estén muriendo
Los amigos ponen nombre a cada una de sus cicatrices
las pintan y se las tocan hasta que dejan de dolerles
se hacen moretones
sudan
juegan
se muerden
se arrebatan el amor
se prometen vida eterna
y cuando se saben cerca
los amigos se van
para empezar de nuevo
en alguna otra parte