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miércoles, 17 de agosto de 2016

Autoconcepto

Fácil de lágrima
para el amor
para parir y amamantar
para abrazar
para extrañar
para enojarme o pedir perdón
para sentirme frágil y a la vez roble
para decir que si y que no
para romperme y restaurarme
Fácil para tener sueños
y miedo
y risa frente al pasado

Cuando preguntan cómo soy contesto
               soy mujer fácil

                                         Alicia Salum

lunes, 11 de julio de 2016

El secreto de las flores

Margarita sabe cuidar muy bien sus tristezas y nostalgias. 

     Las tristezas son unas flores pequeñas, lisas, con olor a tierra mojada. Son moradas, tropicales, acompañadas por grandes hojas verdes. Jamás se encuentran solas en los jardines. Quizá podrán verlas un poco dispersas a la orilla de la carretera, entre los rieles del tren  o en el desierto, pero las tristezas son flores comunales que casi siempre caen y florecen donde hay otras: en los cementerios, en las laderas de los ríos, en los jardines de las viejas casas, en los lugares donde no tiene cabida el olvido.  Las tristezas florecen donde suele haber otras, esas otras tristezas que uno ha ido dejando plantadas por ahí.

Las nostalgias, en cambio, son flores que se distinguen por su fragancia. Suelen cambiar de perfume dependiendo del momento del día en que se percibe: en la mañanita huelen como la colcha de la abuela que ya no habita la casa desde hace varios años, pueden adquirir el aroma de café recién tostado o el de pan cociéndose en el horno. A medio día suelen absorber el olor de los pucheros que hierven a fuego lento en las cocinas, pueden asumir el olor de las frutas aunque no se encuentren cerca,  incluso, cuando las nostalgias se sienten en peligro despiden un olor a cebolla que hace llorar a las amas de casa, tanto a jóvenes como maduras que han pretendido cortarlas para poner en floreros ese olor masculino parecido al vetiver. Pobrecitas mujeres cuando lloran, le echan la culpa a la cebolla sin haber cortado ninguna, más bien lloran por el recuerdo de aquel amor que se les fue. Así son ellas, las nostalgias, flores volubles, traicioneras, que atrapan su presa con su diversidad de olores; las personas que están cerca alucinan, no pueden evitar el enredo de recuerdos hasta hacerlas llorar y reír.

Margarita, cuida los jardines del convento  a las orillas del pueblo. Ella posee habilidad especial para cuidar cada una de sus flores.  Sabe, por ejemplo, identificar las tristezas que siempre huelen a tierra mojada, las cuida y siente que es justamente por ese olor que se parecen a ella. Le han dicho que el aroma de su piel es peculiar, húmedo y  terroso como el de las tristezas y cree que sus ojos deben tener el mismo color violeta, pues piensa que no es casual cuando la gente le pregunta “Margarita ¿por qué tienes siempre los ojos llenitos de tristeza?”. Margarita nunca sabe qué contestar, sonríe débilmente y sigue cuidando de sus flores que todo el mundo le dice que son hermosas.

La belleza de las tristezas de Margarita se debe a que las riega con lágrimas  de asno.  Todos los días, muy temprano, llega al convento un muchacho para entregar la leche bronca con la que las monjas hacen el rompope. Él siempre deja a un lado del portón que da al jardín, un frasco pequeño lleno de un líquido espeso, casi lechoso; son las lágrimas de los asnos, que él recolecta diariamente para Margarita. Como todos sabemos, los asnos son animales tristes que sueltan lágrimas a toda hora, por eso son lágrimas,  precisamente, lo que les permite a las tristezas florecer.

Margarita riega sus tristezas con cuidado para no ahogarlas, procura no mezclarlas con las lágrimas que salen de sus ojos, ella sabe que son muchas y no quiere que por demasiado riego, las tristezas invadan su jardín. También cuida de las nostalgias, las pone en macetas para disfrutar su olor favorito del día en pequeñas dosis, pues  tampoco quiere que arrasen con los espacios destinados para otras flores. Lo curiosol es que cuando Margarita se acerca a las nostalgias, sueña siempre con sembrar margaritas, esas flores fantásticas que le han platicado tantas veces, con un color amarillo intenso, alegres, optimistas y con olor  propio, es decir, las margaritas sólo pueden oler a margaritas, nadie podría confundir su olor con el de otra flor. Pero todas las margaritas que ella siembra, se mueren porque no les da el sol. El problema es que no las quiere cerca de las rosas, esas flores vanidosas que le clavan espinas y se ríen de ella por no saber cómo cortarlas sin lastimarse y así poder llenar con sus colores el salón. Es una contrariedad para Margarita, ser ciega y llamarse como una flor alegre, desenfadada del destino que prometen sus pétalos al azar. Por eso Margarita, sabe cuidar sus tristezas y procura sus nostalgias, porque en esas flores asume su destino: tener nombre de flor y nunca poder ser una flor.

Alicia Salum

jueves, 30 de junio de 2016

Las nostalgias

Las nostalgias son flores que se distinguen por su fragancia. Suelen cambiar de perfume de acuerdo al momento del día en que se percibe, en la mañanita por ejemplo, pueden oler a la colcha de la abuela que ya no habita la casa desde hace varios años, puede percibirse como si tuvieran el aroma del café recién tostado o el del pan cociéndose en el horno. A medio día suelen absorber el olor de los pucheros que hierven a fuego lento en las cocinas, pueden asumir el olor de las frutas aunque no se encuentren cerca,  incluso, cuando las nostalgias se sienten en peligro despiden un olor a cebolla que hace llorar a las amas de casa, tanto a mujeres jóvenes como maduras que han pretendido cortarlas para poner en floreros ese olor parecido al vetiver. Pobrecitas ellas cuando lloran, le echan la culpa a la cebolla pero no han cortado ninguna, más bien lloran por el recuerdo de algún amor que se les fue. Así son ellas, las nostalgias, flores volubles, traicioneras, que atrapan a su presa con su diversidad de olores; las personas que están cerca alucinan, no pueden evitar el enredo de recuerdos hasta ponerlas a llorar o a reír.
       
                                                                          Alicia Salum

martes, 31 de mayo de 2016

Las tristezas


Las tristezas son unas flores pequeñas, lisitas, con olor a tierra mojada. Las tristezas son flores moradas, tropicales, que se acompañan de grandes hojas verdes. Las tristezas jamás se encuentran solas en los jardines, quizá podrán verlas a veces, un poco dispersas a la orilla de la carretera, entre los rieles del tren o en el desierto, pero las tristezas son flores comunales que casi siempre caen y florecen donde hay otras, en los cementerios por ejemplo, en las laderas de los ríos, en los jardines de las viejas casas, en los lugares donde no tiene cabida el olvido. Las tristezas florecen donde suelen haber otras tristezas, esas otras que uno ha ido dejando plantadas por ahí.
 Alicia Salum

domingo, 8 de noviembre de 2015

Alborótame

Alborótame los sueños
péinalos y despéinalos a tu antojo
reinvéntame entre tus locuras
memorízame entre tus laberintos
y sin miedo a perder...
sumérgete en mis mares
en mis aguas profundas y fecundas
verás cómo el sol todavía las provoca
y los corales reinventan orgasmos de color
Alborótame  los miedos
descúbreme sin defensa alguna
esculpe mi rostro en tu cantera
revélate en todos mis espejos
hazme saber que estás aquí conmigo
a merced de la furia de  las olas
y del deseo prohibido
que funda éste nosotros

viernes, 28 de agosto de 2015

Propuestas para un mañana que llega tarde

Podría decirte que me mires
             estoy cerca
tus ojos delinean la frontera

Podrías saber lo que digo y abrazarme
reconocerme adentro.
No necesitan mis labios murmurar
-Estoy aquí-

Sería fácil
          o casi fácil
                    tocarte
                               pero no

En la vida llega el tiempo
de no ser aunque se sea
de no arrugar el papel
aunque se rompa

sábado, 1 de agosto de 2015

Urgencias de madrugada

Déjame encender la veladora
para que queme tu recuerdo
poner encima de tu almohada
el cenicero lleno
la botella de whisky
déjame escribir a las tres de la mañana
cuando no encuentro tu rastro
y puedo confundir el espacio
que dejaste para mi
Déjame pensar, dudar
tronarme cada uno de los dedos
que me duelen poco, muy poco,
mucho menos que tú.
Déjame contaminar el aire
escribir como autómata
cerrar los ojos
ver el reloj
no buscar respuestas debajo de la cama
dejar de sonreir.
Déjame chocar con todo el universo
romper los cristales
desgarrar el cesped
desgranar las horas
arrancarme las uñas.
Déjame hacer todo
hasta que no quede nada 
en esta madrugada
nada tuyo por supuesto
pero sobre todo
que  no quede nada
ni la sombra

de lo que algún día fui.

domingo, 28 de junio de 2015

¿Qué se hace?

Qué se hace con el cariño que se derrama
con la fe con olas en marea alta
con tanta historia rellenando lunas
con la memoria que no agoniza
y con las cartas que no se mandan.
Qué se hace con las manos llenas
con este imposible abrazar nada
cuando se escucha sangre en las venas
sin represas para calmarla
Qué se hace con mariposas de alas pegadas
esperando en línea para volar
qué se hace con el amor sin puerto
sin ciudad, sin templo
sin mirador, hotel, calle
para vibrar
Qué se hace cuando se oculta el sol
y no se ve la luna por la ventana
Qué se hace cuando -la próxima vez-
es una aguja rota en el reloj
Qué se hace
dónde se pone
dónde descansa
dónde se guarda
todo el amor.
                           Alicia Salum

viernes, 24 de abril de 2015

Paradoja

Quererte se me hace fácil
es dejar que transpiren los poros de la memoria
pulsión que fluye libre hasta su objeto
-mecanismo hormonal-

Decir -te quiero- es algo distinto
sugiere trucos de nemotecnia
amarrar los impulsos suicidas
mientras te paras en puntas frente al desfiladero.

Consumir anticonceptivos para soñar.

Quererte y decirlo es paradoja:
Es saber que no existo y que existas.
                                        
Alicia Salum

martes, 21 de abril de 2015

No

No se trata de renuncia
de olvido
o cariño que se acaba
camino al ritmo de mis pies
sin dañar mis alas
- No me apresures-
El tren siempre llega a la estación:
        Avanza



                                          Alicia Salum