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sábado, 6 de abril de 2019

Revelación

Sabemos que hemos encontrado un amigo
cuando descubrimos bondad en la mirada del otro
a quien le hemos revelado nuestra locura.

Se produce entonces una especie de magia
El milagro primigenio
de dejarnos tocar por el mundo
y soportar que duela

De mirarnos en el espejo
más libres de nosotros mismos
y menos rotos.

                         Alicia Salum




miércoles, 15 de noviembre de 2017

Me quedo

Me quedo con su mirada
tan triste dicen
como la de los bueyes
con su risa burlona
que embriaga los sentidos
y endulza la garganta
me quedo con su voz
alegría rompevientos
con  su silencio
promesa de aguacero
que llega con la noche
me quedo con la impronunciable caricia
tan cruel como el último beso
y tan honesta para dejarme ir
pero me quedo como el sediento
que encuentra vida
en una sola gota
y que al beberla la imagina
no sólo hermosa
                              si no poema

lunes, 17 de octubre de 2016

Aromaterapia

Pasa que tu escritura es aromática
intensa como barrica de roble
macerada por el tiempo
y las uvas dulces de la cosecha

Pasa que embriagan tus palabras
a fuego lento reducidas con especias
que en  pequeñas dosis se hacen suficientes 
para acompañar la tarde

Pasa que eres bueno como la hierbabuena
fácil de digerir y mejorar el aliento
se me ha hecho costumbre
masticar tu  escritura
cerrar los ojos
inhalar entonces poesía 
hasta beberme la noche

viernes, 28 de agosto de 2015

Propuestas para un mañana que llega tarde

Podría decirte que me mires
             estoy cerca
tus ojos delinean la frontera

Podrías saber lo que digo y abrazarme
reconocerme adentro.
No necesitan mis labios murmurar
-Estoy aquí-

Sería fácil
          o casi fácil
                    tocarte
                               pero no

En la vida llega el tiempo
de no ser aunque se sea
de no arrugar el papel
aunque se rompa

martes, 19 de mayo de 2015

Daltónica - visitante

Las visitas no siempre llegan en persona. Los regalos no siempre traen un moño azul. Las visitas que llegan a Poesía siempre vienen cargadas de sorpresas y claro, cómo no,  si llegan a Poesía, la poesía no puede faltar, como hoy, que a propósito de la publicación de mi último post  homenaje a Roque Dalton, una de mis más grandes amigas de la vida y del mundo, me mandó un poema canción exquisito escrito para Roque por Daniel Viglietti.

Así, mi amiga que me hizo leer por primera vez Las venas abiertas de América Latina de Galeano, esa amiga que está hoy en la otra punta del hemisferio, me sigue y acompaña a todos lados. Yo también la acompaño desde siempre, desde ayer, desde aquel lenguaje inventado en la pared compartida por nuestras casas de la infancia, en aquellos tiempos de balaceras y bombazos y desde aquella cama común hecha de asfalto e iluminada por la luz desangrada de la luna por culpa del terremoto cuando ambas vivíamos y crecíamos en San Salvador. Hoy, muy lejos de nuestras fiestas de cumpleaños, graduación o fines de año, llenas de risa y de baile y de familia, la familia que nos hicimos sus hermanos y mis hermanas sin compartir una sola gota de sangre, quizá porque nuestra sangre común se hizo de risa, regalándonos con ella la alegría que recorre nuestro cuerpo desde entonces

Gracias Ana por pasar, por leer y estar tantas veces, tantas horas, tantos años, siempre aquí, uniendo tres países que se aman aunque quizá, por cuestión de geografía, pareciera que nunca llegan a tocarse pero se tocan y se hermanan, como hoy:

DALTÓNICA

(A Roque Dalton)
Pulgarcito de poeta
que se escapa y me cosquilla,
tan alegre, tan sin silla,
tan de amores torrenciales,
tan sin fin.
Alegría de una tierra
que se quita las fronteras,
se desnuda las caderas,
las volcánicas centrales
de una luz.
Yo lo vi,
yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
El año treinta y dos
él no vivía y yo lo vi
contando sus historias
de futuro, iba entre mil.
Yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
Pobrecitos los poetas,
bendiciones son daltones,
donde hay huesos ven marrones
territorios prometidos
como un sol.
Tan bracito su poesía,
se levanta en los sensuales
laberintos marsupiales
y reparte polen rojo,
se abre en flor.
Yo lo vi,
yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
Era el año dos mil,
ya él no vivía y yo lo vi.
La muerte equivocada lo llevó
y él anda aquí;
y yo lo vi, yo lo vi, yo lo vi.
Pulgarcito de poeta
que se escapa y me cosquilla,
tan alegre, tan sin silla,
tan de amores torrenciales,
tan sin fin.
Crece armado de esperanza,
desentierra lo perdido,
le hace un hijo de sonido
al silencio de ese pueblo
que es maestro de sus sueños.
Que se escapa y nos cosquilla,
tan sin miedo, tan sin silla,
tan amado, tan armado,
tan de todos, Salvador.
                          Daniel Viglietti



viernes, 8 de mayo de 2015

Escribo


Escribo para existir. Escribo lo que pienso para saber que es cierto, que algún día pensé, sentí e hice todo eso que me ha hecho ser. Escribo para no olvidar, para sentirme viva y con esperanza de que no me inventé lo que yo soy y lo que hice. Escribo para tocar el mundo y para atrapar los sueños. 
Escribo en total estado ausente. Escribo que te quiero y que me quisiste. Escribo no solo para evitar el naufragio sino para tocar el sol y minimizar esta verdad de que me haces falta.
Escribo así, desde mi, sin remitente...


Te escribo, Sergio

Te escribo, Sergio
desde la soledad
del mediodía asoleado y desnudo
mientras azota el viento
y estoy, gatunamente,
enrollada en la cama
donde anoche te quise y me quisiste
entre tiempos, sonrisas y misterios.
Va quedando lejano
el mundo que existía antes de conocerte
y va naciendo un nido de palabras y besos,
un nido tembloroso de miedo y esperanza
donde a veces me siento retozando entre trinos,
y otras veces me asusto,
abro los ojos y me quedo quieta,
pensando en este panal de miel
que estamos explorando,
como un hermoso, hipnotizante laberinto,
donde no hay piedritas blancas,
ni mágicos hilos
que nos enseñen el camino de regreso.

Gioconda Belli