miércoles, 4 de enero de 2012

mucho más grave

 

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabes tan objetivamente como yo.

Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,y volverte a encontrar,
y ojalá nada mas.

No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llora.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.

Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.
No.

La cosa es muchisimo mas grave.
Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabes que eso no sirve.

Quiero decir que estas rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabes en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.

Quiero decir que estas sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimo a su sombra,
y vos en cambio sabes estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.

Quiero decir que estas abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.

Como ves es más grave,
Muchisimo más grave,
Porque con estas o con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
la querida muchacha que sos,
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres
que quise o quiero.

Por que gracias a vos he descubierto,
(dirás que ya era hora y con razón),
ue el amor es una bahía linda y generosa,
que se ilumina y se oscurece,según venga la vida,
una bahía donde los barcos llegan y se van,
llegan con pájaros y augurios,
y se van con sirenas y nubarrones.

Una bahía linda y generosa,
Donde los barcos llegan y se van
Pero vos,
Por favor,
No te vayas
              Mario Benedetti
 
Como una loca desquiciada que no sabe otra cosa más que su nombre

martes, 3 de enero de 2012

Engaño original

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
               Miguel Hernández

No existe el cielo: Despues de toda su magnificencia finalmente se reduce a migajitas, esas que nutren de tristeza y eternizan para el moribundo la agonía.
No existe la gloria, solo existe mientras se tienen juventud y dudas. Las dudas permiten creer que hay algo más grande y realmente cierto. Pero lo cierto solo se comprueba cuando algo ya no está, cuando se nos ha ido de las manos, cuando ya no existe, cuando ya no es.
No existe esto, tampoco existo yo... Quizá solo se trata de un  fantasma de mujer herida que llora por el niño que tuvo en sus entrañas y que nunca fue, el que engendró como solo podría engendrarse la poesía, de a uno solo, en la más íntima, egoista y callada soledad,  desde lo más profundo y obscuro de su ser, desde lo más imperfecto e inhumano de su amor, desde la fe en lo futuro y lo posible...  en la ignoracia de lo que no se es y no se tendrá nunca.
Ese niño que no pudo ser y al que se quiso tanto, y que se quedó ahí, agazapado, con los ojos abiertos y pequeños, cubiertos de miedo y de deseo, de querer saber pero sin saber cómo vivir sin ser, porque no fue, nunca fue y solo le quedó decir adios. Adios al pecado original con que se nace sin saberlo, sin quererlo o disfrutarlo. Adios a la manzana mordida, a la serpiente que se mordió a sí misma por estar enamorada. Adios a Eva, adios a Adán y al nunca niño de sus vientres, amen.


viernes, 9 de diciembre de 2011

Si me quieres, quiéreme entera

Intenso y certero como solo una mujer puede ser cuando cree en el amor, he ahí que me sea urgente compartirlo hoy, en este instante:

Si me quieres, quiéreme entera

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena...
Quiéreme día,
quiéreme noche...

¡Y madrugada en la ventana abierta!...

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda...O no me quieras!

                                   Dulce María Loynaz (Cubana)

sábado, 3 de diciembre de 2011

Una mujer escribe este poema

Hay poesía que no necesita explicaciones ni preámbulos para anunciarse, hay poesía que llega y uno se dispone a asumirla como propia, como si nunca hubiese sido ajena:


Una mujer escribe este poema

Una  mujer escribe este poema
donde puede a cualquier hora de un día que no importa
en el siglo de la avitaminosis
y la cosmonáutica
tristeza deseo no sabe qué
esperando la bayoneta o el obús
una mujer escribe este poema
sin atributos
a desvergüenza y dentellada
fogosa inalterable arrepentida pudriéndose
caemos por turno frente a las estrellas
todos tenemos que morir
no hay nada más ilustre que  la sangre
una mujer escribe este poema
qué estúpida la línea que divide sol de sombra
el crepúsculo pasa
acumulándose al final de las azoteas
supimos de pronto de una trombosis coronaria
existe soledad
sonó una bomba
vean si se me han roto los lentes de contacto
una mujer escribe este poema
separa quince pesos para el alquiler
mi amigo viejo
se desprende del mediodía por la  próstata
bailamos
sigue la preparación combativa
no pasarán
una mujer escribe este poema
como quien ha perdido el tiempo para siempre
creo en el corazón  de Denise Darval
hemos ganado porque morimos muchas veces
parece que tengo un derrame de sinovia
no hay tiempo para la poesía
de veras que los frijoles se han demorado en
hervir
te juro que mañana presentaré el divorcio
una mujer escribe este poema
cómo hay fantasmas a la siete en mi pecho
entablillé  una rama  a la areca  que está triste
mamá tu no sabes la falta que me haces
si suena  la alarma aérea
recojan  a los niños que duermen en la cuna  
voy a guardar este retrato del Che
como calló el canario traje un tenor a casa
una mujer escribe este poema
cargada de ultimátums
de pólvora
de rimmel
verde contemporánea lela
entre el uranio
y
el cobalto
trébol de la esperanza
convaleciente de amor
tramposa hasta el éxtasis
tonta como balada
neurótica metiendo
sueños en una alcancía
ninfa del trauma
novia de los cuchillos
jugando a no perder la luz en el último tute
una mujer escribe este poema

                       Carilda Oliver Labra  (Seleccione el nombre si también la quiere oir)

lunes, 28 de noviembre de 2011

Inacabable sed


"Leyendo un libro, un día, de repente,
hallé un ejemplo de melancolía:
Un hombre que callaba y sonreía,
muriéndose de sed junto a una fuente."
José Angel Buesa
Amo tanto mi pasado como puedo amar el futuro,
no hay uno sin el otro
no sabría del poder de un recuerdo
ni la verdad del presente
sin la provocación que el olvido
le ofrece al porvenir.

Lo sé también
recordar y vivir no es lo mismo:
Recordar es sentir y entender
dónde, cómo, por qué 
el tiempo se ha ido.
Vivir  hoy es saber 
por cuánto de aquello y a pesar de
es que hemos crecido.
Vivir hoy no es nada más vivir
es creer que hay un futuro 
entre tu mundo y el mío.

Debes saberlo
me impregné del aroma que suelta la lignina
tu compañía y el café hicieron poesía
No importa saber cuánto más duren los días
si tu silencio es de paz
tu palabra mi alegría.

Yo quisiera solo ser una hoja
que vuela con el viento
pero está más allá de mi
ignorar lo que presiento
que soy solo un trozo de papel
en el que se graba el tiempo

Cariño
ilusión
inacabable sed
es lo que siento
al leer me convierto

Alada en poesía

Alicia Salum


domingo, 20 de noviembre de 2011

Brillo propio, brillo ajeno

Por más que diga uno que ellos son libres, que los queremos mejores que nosotros, que no importa lo que hagan mientras sean ellos mismos y que por tanto pueden hacer lo que ellos quieren, lo cierto es que de alguna forma, aunque no sea de manera completa, uno vive para verlos brillar, uno vive y creyó que eso era posible desde que se les llevó en el vientre, desde que se les dio de amamantar y dieron junto a los nuestros, sus primeros pasos.
Una maestra mia solía decir que eso de tener hijos solo es una ilusión, un querer ver posible a través de ellos todo lo que nosotros no pudimos y, aunque quizá ella tenga un poco de razón, lo cierto es que ni ella tuvo hijos ni yo estoy tan grande todavía para no lograr aquellas cosas que me he propuesto.
Aunque tener hijos no solo se trata de amor, no solo se trata de buenas intenciones, ni de abnegación por parte de las madres que se olvidan de sí mismas y solo viven a través de sus hijos, la verdad es que yo no podría hacerlo, moriría de tristeza de acurrucarme en un rincón y solo ser la mamá de alguien. Pero hoy no importa, hoy solo he querido ser así,  la mamá de alguien,  y he sido mas grande y mas fuerte que nunca y me he convertido en una mamá gigante y entonces no me importa darle la razón un poco a mi maestra, y dársela como siempre se la he dado a Serrat o Gibrán  cuando dicen que no son nuestros, que a veces nuestros hijos se nos parecen* o que al menos eso es lo que quisieramos que fuera de tanto en tanto, sobre todo cuando brillan ( pero también cuando se frustran y se frustran precisamente por nosotros).
Lo cierto es que los hijos nos regalan alegrías cuando logran esas cosas que nosotros nunca nos imaginamos, entonces nos preguntamos de a deveras ¿y eso? ¿porqué lo logró? ¿De quien lo sacó, de mi o de ti, de la tía o de los abuelos? y entonces es cuando lo vemos, cuando la euforía ha pasado ya un poquito y  nos damos cuenta que no es que se parezcan a nosotros (ojalá que si, aunque sea un poco), ni que por nosotros han llegado a donde están, o quizá si, porque al menos eso quiero creer ahora, quizá si se trata un poco que gracias a nosotros lo lograron porque supieron sobreponerse a los deseos de nosotros mismos y supieron convencernos que no podríamos detenerlos, que no teníamos derecho ni pretextos válidos para intentarlo y porque aprendieron de nuestra propia rebeldía y se atrevieron a retarnos y se impusieron  sobre lo que creemos y lo que nos gusta, y renegaron de los intereses e ideales con los que los cubrimos desde antes de nacer. Y entonces no me queda más que aceptarlo, los hijos nos hacen muy felices cuando los vemos brillar, y moriré y daré la vida por verlo nuevamente. Finalmente, no me importa ya que ese brillo no me sea propio por que me hace brillar con tan solo saber que es un brillo engendrado dentro mío desde hace mucho tiempo, desde antes que ellos nacieran.

Tus Hijos
Tus hijos no son tus hijos, son hijos
e hijas de la vida, deseosa de sí misma.
No vienen de ti, sino a través de ti,
y aunque estén contigo, no te pertenecen.
Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos
pues ellos tienen sus propios pensamientos.
Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas,
porque ellas viven en la casa del mañana,
que no puedes visitar, ni siquiera en sueños.
Puedes esforzarte en ser como ellos, pero
no procures hacerlos semejantes a ti,
porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer.
Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.
Deja que la inclinación en tu mano
de arquero, sea para la felicidad.

Kahlil Gibran


*Esos locos bajitos

Joan Manuel Serrat

viernes, 28 de octubre de 2011

Y sin embargo, amor.... Un poema delator

Me llegó mucho antes de que cayera como cubetazo de agua helada, mucho antes de aparecerse como rayo revelador de los que uno  no se percata ni siquiera porque se anunció anticipadamente. Me llegó mucho antes de que aprendiera que  el que algo exista  o el que algo se quiera no resulta algunas veces suficiente.

Cuando llegó,  protegía su  nombre ingenuamente, lo escondía entre círculos de tinta grabados en madera condenada desde hacía tiempo a no serlo nunca más. Se delató así, sin más, mediante el nombre, y delató así, sin querer, su identidad, la desnudez con la que vive y que muchas veces niega, y su forma de aferrarse a una vida que sabe que no entiende pero sabe que finalmente existe  y que no hay nada más.
Cuando llegó, venía despojado ya de cualquier duda, abrazado más que  nunca  a sus más antiguas convicciones. Venía acompañado de sinónimos intensos, de tristezas inexactas puntualmente acumuladas quien sabe desde cuándo y  quien sabe junto a quien. Solo sé que fue de pronto, que  lo vi y lo reconocí como un poema fuerte, como poema desnudo que viene de un poeta que se le entrega a otro, expresando a través suyo la certeza que solo la poesía les permite describir.

Es que delator podría ser cualquier poema si refleja lo encontrado tiempo atrás en unos ojos. Delator porque  sin implorar un  "favor de  leer lo que llevo escrito" nos revela el dolor que le curtió la piel tantas veces, tantas,  tantas veces,  al poeta que utiliza como arma ante la vida el leer  y el escribir.

Y sin embargo, amor
Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.
Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez en mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.
Pero ya no habrá tiempo de llorar.
Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.
Hace frío sin ti,
pero se vive.
          Roque Dalton

jueves, 29 de septiembre de 2011

Lo que me supo mujer


Siempre soñé con ser madre, con tener hijos y cuidarlos y verlos crecer, quizá por eso hasta me parecía  un poco a la Susanita de Mafalda,  pero no,  sabía muy bien desde entonces que el desear tener hijos no me convertía en una mujer.
Y así llegaron, nacieron de mi vientre dos niñas hermosas que  trajeron a mi vida nuevas  y coloridas formas para amarrarme al mundo, para querer construirles uno nuevo y mucho más bonito. Pero no, ni aún con todo el amor que puedo tenerles, ni con la perseverante e imperfecta lucha que por ellas yo pudiera perseguir, no por eso creo que ser madre es lo que como mujer me pueda definir.
Y es que tampoco, ni con el pasar de los años me ha hecho mujer el llevar falda, el maquillaje que pueda usar todos los días, el encaje de mis prendas, los aretes de plata y fantasía, la limpieza de mi casa, ni inventar más secretos de cocina, mucho menos ir de compras aunque, lo confieso, me encanta tanto o más que a cualquier otra mujer. Pero eso no es lo que me sabe, no es lo me hace, no es lo que me dice que soy una mujer.
Yo me sé mujer mucho más atrás de las ardientes noches, del deseo en su mirada, del volar inquieto de sus manos y  del fuego que surge como ansiedad en él. Porque no, aun cuando me sienta plena ante sus ojos, la mujer perfecta, la mujer soñada y la mujer deseada como nunca otra, por más verdad que sea esta, no es eso lo que me hizo descubrirme una mujer.
Porque yo me descubrí mujer de un solo tajo,  como el juego que se gana con una sola carta, con el delirio de unos labios acariciándonos la voz. Yo me sentí mujer tempranamente, desde el naciente verso,  en la real inexperiencia de lo que los adultos entendemos por sexo y por placer, sin saber de la humedad producida en los encuentros, ni la danza de los cuerpos, porque mi cuerpo era tan solo una promesa de cuerpo de mujer.
Me supe mujer desde hace mucho, un poco llorando y un poco quiza riendo, al ritmo de un poema que me delató mujer:

Mujer... eso dicen que soy y sin embargo
tú y los demás como que lo ignoran.
Mujer que va dentro con el amparo
de saberse un día que en verdad la añoran.

Con piel de niña es que se ha envuelto
un deseo impaciente cansado de dormir
con loco intento por ser descubierto
y pintar con fuego su propio matiz.

Una boca tierna con una sonrisa
una boca fragil sin saber amar
y a pesar de esto mi cuerpo se eriza
al soñar mi boca, tus labios rozar.

Una mujer dicen, y aún le temen
que algún día su blancura pudiese manchar.
tan solo una mujer que aún no entiende
por qué sus sentimientos debe aprisionar

sábado, 17 de septiembre de 2011

Somos Tashingues**

"Arrancaron nuestros frutos, cortaron nuestras ramas quemaron nuestro tronco. Pero no pudieron matar nuestras raíces"
Chilam Balam 

León es uno de esos hombres que, aunque  lee mucho, no se conforma con saber del mundo y modificar su entorno por solo leerlo. Cuando lo conocí, estaba ahí, frente a mi y frente a varios profesores, para hablarnos del tema educativo de moda, de lo que todos esperábamos, de las competencias educativas que han sido nuestro dolor de cabeza desde hace unos cuantos años.

Pero León fue más allá de las competencias educativas, mucho más de lo que puede enseñarse del mundo que ha sido planeado desde un escritorio. Mientras León hablaba, mientras León cantaba, mientras se le llenaban los ojos mirando a su esposa y hablando de su tierra, de sus hijas, de su gente y su pequeña comunidad de aprendizaje, León, un maestro indígena Otomí de Tierra blanca,  nos fue mostrando un panorama nuevo, distinto a lo establecido en el mundo educativo en el que suelo manejarme y distinto al ya viejo discurso de romper paradigmas para el logro del  aprendizaje. Así, con palabras sencillas pero bien puestas, con datos sacados muy lejos de lo que pueden aportar las enciclopedias, fue hablando de competencias, de cómo sus antepasados combinaron los elementos, combinaron el cielo y la tierra, lo divino y lo humano, lo femenino y  lo masculino, armonizando el ser, el saber y el hacer como partes de un todo perfectamente  integrado: 


Con respeto en la mirada nos habló de la diosa azteca Cuatlicue y cómo en ella se representan las dimensiones de las competencias: La enorme cabeza divina representa el saber; mientras que el  collar de manos y corazones representan el ser y el hacer perfectamente armonizados. Con respeto, también  nos explicó sobre la cruz o el acto de persignarse con que se cierran muchas de las acciones y bendiciones que rodean al hombre indígena, no es una cruz cristiana, aunque el fervor a Jesucristo en los indígenas parezca indiscutible, se trata de una cruz precolombina que representa al cielo y  a la tierra, a lo divino y a lo humano y al perfecto intercambio entre ambas dimensiones. La cruz se traza en la tierra y así se propicia la cosecha. La cruz se traza en la masa y en el comal y así se transforma en alimento, la cruz se traza en los bordados y así, el tejido arropa las creencias y las diferencias que separan al género humano. León muestra que la cruz está en todos lados y más allá de las iglesias. León enseña que en su tierra cada quien, hasta el más humilde comparte algo y ese algo tiene un nombre que nos dice mucho, ese algo es una palomita a la que le han llamado "voluntad", todos, hasta el mas humilde lo único que necesitan compartir es voluntad, y así, el día que conocimos a León, nos llenó de voluntades como estas:

Fotografía tomada en la plática sobre "Comunidades de aprendizaje y Desarrollo de las Competencias" llevada a cabo en la Universidad Tecnológica de León en la ciudad de León, Guanajuato en Julio del 2011

León nos enseñó con la mirada mucho más de lo que hizo con el uso de las  palabras, León nos enseñó de cultura y de educación y partió de conocimientos provenientes de culturas lejanas, de los mares fríos más allá del océano y más allá de sus raíces pero retornando a ellas para enseñarnos que es precisamente ahí, en ellas, donde se viven día tras día un "sin fin" de secretos milenarios y un "sin fin" de hilos negros que venimos reinventando. La verdad de su discurso, el poder de su palabra.  Nos enseñó que somos parte de este mundo, aunque a veces lo creemos tan lejano y aunque tengamos la tentación de copiar el de otros lados, nos enseñó que para vivir y educar hace falta más que técnica, más que estrategia didáctica, más que leer y escribir, hace falta más el querer ser y reconocernos e identificarnos y volver y no dejar nunca de lado nuestras raíces.

Finalmente, León nos mostró una poesía Otomí que, en esta fechas patrias coincidentes para mexicanos y centroamericanos, me pareció propicia para compartirles:


" SOMOS TASHINGUES "
Los pueblos indígenas:
No somos la vergüenza de México,
no somos canastas,
no somos escobetillas,
no somos aventadores,
no somos petates,
no somos estropajos,
no somos espectáculo,
no somos fotografía,
no somos artesanías,
no somos folklore,
no somos lástima.
Somos obra del mismo Dador de la vida,
somos sujetos con las mismas oportunidades,
somos la dignidad, igual que todos,
somos Congregacion Indígena Otomi,
una de las 5062 que existen a lo largo y ancho de la República Mexicana.
Somos raíces ancestrales,
somos presente y futuro,
somos costumbres y tradiciones legendarias,
somos fraternidad,
somos mayordomía,
somos flor, copal y canto,
somos presencia de México,
somos cultura en todos los ámbitos,
somos una familia del mundo que vive y se niega a morir,
si, somos Tashingues,
si, somos tu hermano.

Tomado de la congregacion Indigena Otomi de San Idelfonso Cieneguilla, Municipio de Tierra Blanca, Guanajuato.

**El termino T'axingi es Otomi: T'axi = blanco; Hingi= negacion  ( no eres blanco )

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Vuelo

¿Cómo hacer para conciliar sentimientos? ¿Cómo hacer al descubrir un día que  alguien ama a alguien y que al otro día ese amor se vaya lejos? ¿Cómo saber que se ama y que en ese amar feliz también se pierde?¿Cómo hacer para olvidar los golpes y aprender de las caidas? ¿Cómo creer en alguien que se dice honesto y luego ver que es capaz de vender la supuesta honestidad por ganar un poco más de dinero? ¿Cómo decirle al alguien  a quien uno quiere "no tengo tiempo" y saber ante todo que el cariño sigue, que ya habrá otro momento? ¿Cómo crecer en un país en guerra y aún así creer en la alegría y las ganas de vivir y reir y hermanarse de sus habitantes?¿Cómo vivir, por el contrario, en un país "de paz" que practica diariamente el "que no tranza no avanza"? ¿Cómo mantener el lazo social más alla de la violencia cotidiana? ¿Cómo mantener la fe y no dejarse atrapar por la desesperanza? Cómo hacer, no lo sé, solo quiero creer que pude hacerlo y que otra vez podré lograrlo y podremos lograrlo todos. Hoy quiero dormir sin pensar, abrazada a mi  perseverancia.... volando, volando, siempre volando,  aunque pueda caer otra vez....

VUELO

Sólo quien ama vuela. Pero, ¿quién ama tanto
que sea como el pájaro más leve y fugitivo?
Hundiendo va este odio reinante todo cuanto
quisiera remontarse directamente vivo.

Amar ... Pero, ¿quién ama? Volar ... Pero, ¿quién vuela?
Conquistaré el azul ávido de plumaje,
pero el amor, abajo siempre, se desconsuela
de no encontrar las alas que da cierto coraje.

Un ser ardiente, claro de deseos, alado,
quiso ascender, tener la libertad por nido.
Quiso olvidar que el hombre se aleja encadenado.
Donde faltaban plumas puso valor y olvido.

Iba tan alto a veces, que le resplandecía
sobre la piel el cielo, bajo la piel el ave.
Ser que te confundiste con una alondra un día,
te desplomaste otro como el granizo grave.

Ya sabes que las vidas de los demás son losas
con que tapiarte: cárceles con que tragar la tuya.
Pasa, vida, entre cuerpos, entre rejas hermosas.
A través de las rejas, libre la sangre afluya.

Triste instrumento alegre de vestir; apremiante
tubo de apetecer y respirar el fuego.
Espada devorada por el uso constante.
Cuerpo en cuyo horizonte cerrado me despliego.

No volarás. No puedes volar, cuerpo que vagas
por estas galerías donde el aire es mi nudo.
Por más que te debatas en ascender, naufragas.
No clamarás. El campo sigue desierto y mudo.

Los brazos no aletean. Son acaso una cola
que el corazón quisiera lanzar al firmamento.
La sangre se entristece de debatirse sola.
Los ojos vuelven tristes de mal conocimiento.

Cada ciudad, dormida, despierta loca, exhala
un silencio de cárcel, de sueño que arde y llueve
como un élitro ronco de no poder ser ala.
El hombre yace. EL cielo se eleva. El aire mueve.

                                               Miguel Hernández