domingo, 19 de abril de 2015

Mi padre me quiso

Mi padre me quiso
me lo dijeron todos
en todos lados
no estuvo en la guerra
ni en el terremoto
ni en los quince años
o en la graduación
tampoco cuando vine a verlo
- tenía mucho trabajo -
Cuando me mudé a su país
nunca vino a visitarme.
Mi padre me quiso
de eso no hay duda
pero ya saben
siempre se habla mejor
de un padre muerto
que de uno que abandona.

                                        Alicia Salum

sábado, 18 de abril de 2015

Dormir

Silla verde
cama blanca
silencio profundo
cansancio que avanza

Es tarde
tu ausencia/gastritis
murmulla en la ventana
mejor dormir y no pensar
no pensarme, no dolerte
olvidar y enterrarte
entre las sábanas
                   Alicia Salum

lunes, 23 de marzo de 2015

Alicia, el conejo y el reloj (Inspirado en el cuento de Lewis Carroll)

"Tendrás que esperar y conformarte,
o esperar solamente,
A lo peor hiciste mal negocio conmigo
A lo mejor acertaste para siempre."
Mario Benedetti



Conejo estaba ahí, asomado, frente al hoyo en el que cayó Alicia. La veía sin reconocerla, cayó sin fijarse y ahora estaba distinta, ahora era adulta y estaba con la ropa rota, sucia, cubierta de fango. 
El se asomó y ella gritaba:
-Auxilio, me caí.
Conejo se asomó, miró su reloj y dijo:
-Tengo prisa, no tengo tiempo, tengo prisa
Alicia decía:
-Conejo, soy yo, Alicia, la niña que te ha seguido fielmente y durante mucho tiempo
- pero tengo prisa, debo seguir, luego nos vemos.- Gritó Conejo.
- ¿Y cómo salgo? Necesito magia para salir.
- Es cierto. Pero la magia ya te la di. Ahora es tu tiempo, úsala.
Conejo se fue, mientras decía:
-No tengo tiempo, llevo prisa, mucha prisa. No tengo tiempo.

Alicia al principio, solo alcanzó a hacer una mueca. Hubiera querido estar en otra parte, hubiera quería colgar a Conejo. En ese momento lloró, lloró y lloró. Fue hasta mucho después, cuando ya no tenía mas lágrimas, que se dio cuenta que por culpa de sus lágrimas se hacía  más grande el fango. Entonces  sonrió y  se dijo:
- ¡ahhhh, está bien! Saldré por mi misma. Ocuparé la misma magia que Conejo me enseñó.
Alicia, que no hallaba la forma pero estaba dispuesta a todo con tal de salir de ahí, se comió un pequeño caracol que estaba ahí dentro. Al comerlo creció tanto que pudo salir del hoyo.
Ella corrió, se bañó en una casita abandonada que encontró en el camino y para mientras, al no saber qué hacer ni a dónde ir,  se puso a jugar cartas.
Ella no sabía dónde estaba, no sabía hacía donde dirigirse si seguir a Conejo. De pronto escuchó a lo lejos: tic tac, tic tac, tic tac.
- Ahí estás. - dijo Alicia poniéndose alegre
- Todavía te escucho. En algún lugar seguro nos encontraremos.-  se dijo Alicia  mientras caminaba por el bosque.  Susurraba mientras iba jugando y riendo, como aquella niña paseando curiosa por primera vez.
- Gracias por la magia querido Conejo. Gracias por  ese tic tac. Algún día volveremos a vernos, estoy segura que la historia no termina aquí...

domingo, 8 de marzo de 2015

¿Para qué sirven los hombres?

No se asusten, no pretendo hacer de este espacio una batalla contra los hombres pero sí una reflexión sobre las relaciones con ellos. Hace unos días, un profesor, se preguntaba en voz alta durante la clase, sobre para qué, a las mujeres de hoy, a estas mujeres empoderadas en pantalones, que tienen hijos o no los tienen, que tienen capacidad para utilizar la palabra y decidir el rumbo de las empresas en que trabajan y se las arreglan de cualquier manera para sacar su casa adelante. A estas mujeres que tienen las puertas abiertas de las universidades y de la corte y del estado ¿Para qué les sirven los hombres? ¿Cuál es el espacio que le queda a los hombres que no tienen un día propio para celebrar su ser hombre, que no pueden sentarse de manera preferente en los autobuses, que no pueden escoger los vagones delanteros del metro, que no cuentan con una figura jurídica equivalente a "feminicidio" pero que también sufren, sin que tenga nombre propio la violencia de género,  y que no son festejados en las escuelas el día del padre de la misma manera que la madre ¿ para qué sirven las muchas actividades que realizan tanto fuera como dentro del hogar? ¿qué pasa con ellos? ¿Cuál es el nuevo papel de esos hombres?  ¿se sienten marginados, quizá olvidados por esa nueva mujer o por la sociedad?
Confieso que me dio ternura y quise abrazarlo. No fue la ternura la única reacción, en algún punto del salón se oyeron burlas femeninas de "pobrecito, es una víctima de su mujer" todos bromeamos y platicamos del tema,  pero las nuevas mujeres y los nuevos hombres debemos darnos cuenta del peligro que encierra no encarar lo que pasa con el otro cuando uno de los dos realiza cambios ¿cómo ayudamos las mujeres de ahora, las que estamos en la universidad o en la empresa, o incluso en la casa con claridad del por qué estamos ahí?, ¿Cómo ayudamos a los hombres a tomar un lugar propio y legítimo en el cambio para una conciencia de género incluyente?.
No hablo por todas las mujeres por supuesto, ni por todos los hombres. No hablo desde mi ingenuidad como mujer de clase media. El mayor porcentaje de las mujeres del mundo no sabrían de qué tipo de mujer estoy hablando, mucho menos de reconocer un  "hombre víctima" de este nuevo tipo de mujer. El mundo sigue siendo tendencia machista y la mujer aún es percibida como un objeto, una costilla en función de un hombre que le brinde, y le permita desde su hombría, su identidad de mujer.
No. Hablo desde una minoría a la que puedo decir que pertenezco, que pertenecemos muchas mujeres que me rodean.  Hablo desde el síntoma social por no sabernos hombres y mujeres libres, en comunión con nuestro entorno y desde esta ahí considerarnos hombre o mujer. Las mujeres andamos conquistando nuestro propio mundo y está perfecto, pero a veces queremos las ventajas que nos daba el mundo anterior o simplemente los reproducimos en espejo, insisto, a manera de conquista, arrasando y quizá olvidándonos de las preguntas ¿qué pasa con el otro? ¿para qué tengo una pareja? ¿Cómo yo, mujer de los nuevos tiempos, excluyo o discrimino a mi pareja? ¿Cómo permito que lo discrimine o etiquete la sociedad? Es complicada la respuesta, imposible de proporcionarla en un solo momento o en un solo documento y por una sola mujer que sigue buscando el derecho a saberse mujer libre, no libre de otros que si lo soy, sino libre de sí misma y de sus miedos y  su propia necesidad de saberse mujer y buscar en lo personal lo que significa serlo.
Lo que rescato aquí  es la escucha de la pregunta, de saber el riesgo que corremos de solo voltear la tortilla y no haber aprendido nada. De alzarnos con nuestra bandera feminista y dejar fuera a los hombres, como ellos nos dejaron fuera durante tanto tiempo, en esta historia que tampoco ahora se acaba.

¿Para qué sirven los hombres de estas mujeres? Para nada, estoy segura. Las nuevas mujeres necesitan hombres no para que les sirvan, sino para que crezcan y se sientan hombres con ellas. Hombres y mujeres sabiéndose hombres y mujeres que no necesitan que haga algo el otro para ser. 

A una doctora en ciencias políticas,  su padre le dijo un día " tu no necesitas un hombre que te mantenga, tu necesitas a un hombre que se mantenga solo". De eso se trata, no queremos hombres que nos mantengan, que nos abran la puerta, que sientan que nos salvaron de no ser, que nos protegieron y nos dieron su nombre, que registraron con su apellido a nuestros hijos. Necesitamos hombres que, al igual que nosotras, conquisten sus propios mundos, sus propios miedos, sus propios fantasmas como este de ¿para qué sirven? Que no dependan del espacio que estas nuevas mujeres les queramos dar. Si bien, el espacio no se los debemos usurpar nosotras, ustedes, queridos y maravillosos hombres que nos acompañan, son ustedes los que deberán hacer legítimo su propio espacio. Bienvenidos a las preguntas auténticas de ¿para qué sirven y para qué les servimos? No me lo tomen a mal, pero no nos servimos o no debiéramos servirnos mutuamente para nada. Solo se trata de acompañarnos y vernos y creernos y desarrollarnos mutuamente..
La pregunta del profe me recordó otra que hizo otro hombre en un poema. La pregunta de Mario Benedetti de ¿Y si dios fuera mujer? Agradezco a Benedetti sus cumplidos, pero estoy segura ante las circunstancias que no. No estamos listos hombre y mujeres para definirle un género a Dios. No necesitamos que Dios sea mujer:


¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
                
                                Mario Benedetti

miércoles, 21 de enero de 2015

Destino


El destino no existe. Lo que existe o no, lo construimos y destruimos nosotros mismos, Ayudan un poco el tiempo, las circunstancias, la vulnerabilidad en que nos encontremos y las ansias locas por comprobarnos ese no sé qué, que se traduce en desafío ante aquello que tememos o que no sabemos asumir de otra manera.

El destino no existe. Somos nosotros. Un mundo interno o externo muy distinto a lo que queríamos. El destino, aquellos que  llamamos futuro, el presente que se convierte en destino, van de la mano con uno. Cada quien sabe si su destino-presente-futuro lo hizo o no maravilloso y si el recorrido y el aprender a vivir ha valido la pena. 

El destino no existe, solo existe construir o destruir aquello que amamos con el único instrumento posible: nosotros.

Destino

                       Rosario Castellanos

Matamos lo que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.

El hombre es anima de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.

Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su actitud
que es a la vez reposo y amenaza.

El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo del tigre.

El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.

Damos la vida sólo a lo que odiamos

lunes, 29 de diciembre de 2014

Dilemas



No
Ella jamás supo
qué era lo más grave,
si cortarse las alas
o dejarlas crecer.
Perseguir sus sueños
cielo arriba
descuidar el suelo
dispuesta a caer
o estar en tierra firme
las estrellas lejos
el viento que corre
para nunca volver.

Ella  nunca supo
qué era lo más grave
sólo quiso soñar
                                 volar
                                                soñar
                                                                volar
                                                                                 soñar
                                                                                                    volar
                                                                                                                     creer.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Tiempos

No es tiempo de llorar, ni de reír,
de hacer malabares en el aire.
No es tiempo de vivir
ni de apretar las manos,
de juntarlas para sabernos vivos.
Es tiempo de andar
mirar al frente y no caer
El paisaje quedó muy lejos del corazón
El sol radiante turba la vista.
Cuidado,
Hay tiempos de baches y paraísos.
tiempos de golpes y de caricias.
de puentes y precipicios
Pero este es el tiempo,

el tiempo de no correr.

lunes, 10 de noviembre de 2014

La niña de las galletas

- Traigo galletas y dulces - Me dijo con voz suave, firme, mirándome a los ojos, la estudiante menudita, universitaria,  que pasa por mi oficina vendiendo cosas.

- Gracias - le dije- dame estas galletas surtidas.

Ella se me queda viendo, deja su vendimia en su escritorio y me dice viéndome a los ojos:

-¿A usted le han roto el corazón?

Mi corazón dio un vuelco, me vi en sus ojos, me vi a los 15 y a los 17, me vi a los 21 y a  los 23. Me vi cuando cuidaba niños para pagar mis estudios, mis libros, mis gustos al menos. Me vi de estudiante, viajando lejos, me vi en un portón, en el jardín de un parque, en las calles de algún centro citadino, hablando por teléfono. Me vi.

- Si, muchas veces.-  le contesté.
Y volví a verme. Viéndola, sin quererme mirar a los ojo yo misma, pero me vi. Me vi otra vez.

- ¿Usted es casada?- me dijo

- Si, mira, mis hijas están en esas fotos - Le contesté

- ¡Ah! Ese debe ser su esposo ¿se llevan bien, es un buen hombre? - le dije -si

- Es que a mi me acaban de romper el corazón. Que dice que estoy chiquita, que él quiere algo en serio, que yo no estoy lista. Tiene siete años más que yo.

- ¿Y tu qué quieres?-  le pregunté

- Estudiar, ahorrar para ir al congreso internacional. Ahorrar para irme.- me dice llorando.

- Vale la pena. - Le dije - Yo lo hice también. Viajé y llegué aquí
- ¿Usted de dónde es?
- De El Salvador.

Nos quedamos calladas, viéndonos. No una a la otra, sino viéndonos a nosotras, cada una, muy adentro.

- Gracias. Ya me voy. Vengo luego.  Usted siempre tiene mucho trabajo. Luego paso a visitarla.

- Gracias.- le dije. - Hasta luego.

Lloré.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Declaración de fe

Somos recuerdos, lo que hicimos, lo que quisimos y lo que  creímos ser... todo se guarda y se convierte en memoria... Pero no hay peor enemiga que ella. Habrá que cuidarse, bailarle todos los días, reírse de vez en cuando, dejar recados, fotografías, poemas, canciones por todas partes, no darle el gusto al olvido para que ocupe su lugar...
                  
FAREWELL
Desde el fondo de ti, y arrodillado, 
un niño triste, como yo, nos mira. 
Por esa vida que arderá en sus venas 
tendrían que amarrarse nuestras vidas. 
Por esas manos, hijas de tus manos, 
tendrían que matar las manos mías. 
Por sus ojos abiertos en la tierra 
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada. 
Para que nada nos amarre 
que no nos una nada. 
Ni la palabra que aromó tu boca, 
ni lo que no dijeron las palabras. 
Ni la fiesta de amor que no tuvimos, 
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros 
que besan y se van. 
Dejan una promesa. 
No vuelven nunca más. 
En cada puerto una mujer espera: 
los marineros besan y se van. 
Una noche se acuestan con la muerte 
en el lecho del mar.

Amo el amor que se reparte 
en besos, lecho y pan. 
Amor que puede ser eterno 
y puede ser fugaz. 
Amor que quiere libertarse 
para volver a amar. 
Amor divinizado que se acerca 
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, 
ya no se endulzará junto a ti mi dolor. 
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada 
y hacia donde camines llevarás mi dolor. 
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos 
un recodo en la ruta donde el amor pasó. 
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame, 
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo. 
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. 
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy. 
Desde tu corazón me dice adiós un niño. 
Y yo le digo adiós.

                                                     PABLO NERUDA

lunes, 29 de septiembre de 2014

No debería decir

NO DEBERÍA

 

No debería decir

pero lo digo

que nunca fuimos un misterio

nunca pretendimos regalarnos flores

ni repartirnos besos

ni  abrillantar la luna

para embriagar el alma

 

No debería decir

pero te digo

que me hiciste trampa con los dedos

revelaste cada imperfección sin avisarnos

sin permiso y sin modestia

te convertiste en el dueño de la noche

de la brisa

de las antiguas calles

de la vergüenza pasajera

 

No debería decir

pero te digo

que las gaviotas

volaron cerca

Me hiciste sentir que nada importa

que no había peligro como no habrá futuro

ni ideas absurdas

ni promesas mentirosas

que acumularán quejas

 

No debería sentir

pero he sentido

partida el alma a voluntad

embriagados de preguntas

y en vaso roto las respuestas

 

No debería pensar

pero sobraron nombres

los dioses antiguos de nuestra historia

lo que sobró fue tanta idea

de lo que quisimos y nunca fuimos

de lo que no será

porque  al final

lo único que realmente nos faltó


                                                   se llama tiempo


                                                                                                                                      Alicia Salum